«Pololeamos un año a escondidas para que mi suegro no me echara del club»

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Víctor Rivero (44) cuenta cómo es estar casado con la hija del jefe

El DT del sorprendente Limache se retiró del arcoa los 30 años para ser entrenador. Aún soy joven y tengo hambre de conseguir otras cosas, dice.

Víctor Rivero (44) reconoce que su tercer hijo, Baltazar, de 4 años, «fue producto de la pandemia». Cuenta el DT de Limache, equipo que sorprendió este año al subir a Primera División, que con su señora Ana Villegas pensaban que ya habían hecho la tarea con Javiera (20 años) y Julieta (11), pero el encierro obligado les trajo una bendición inesperada.
«Igual con Ana somos jóvenes y nos gustó volver a los pañales y a ser padres de un niño chico. Las niñitas están en otra etapa, pero todos somos muy unidos. Nos gusta hacer familia y compartir de todo. Incluso todos van a ver los partidos importantes que tengo, aunque Julieta se pone muy nerviosa. De hecho, en la serie de penales ante Rangers, se puso a llorar y yo fui a la tribuna a calmarla».
Su señora es hija del dueño de Limache. O sea, de su jefe. ¿Cómo es trabajar para el suegro?
«La verdad es que a estas alturas ya no es complicado porque nos conocemos desde hace harto tiempo. Pero reconozco que yo a don César (Villegas) le tenía miedo y por eso el primer año de pololeo con Ana fue en secreto».
¿Tanto miedo le tenía?
 
«Es que fue en la época en que yo jugaba en San Luis, equipo que en verdad es el de los amores de don César. Pero yo no conocí a Ana en el club, sino que fue en los buses que iban de Viña a Quillota. Ella era de allá, pero estudiaba en Viña administración de empresas, y yo vivía en Valparaíso con mi mamá (Verónica Faccioli), así que muchas veces coincidimos en el bus. Me hice el lindo,  empezamos a hablar y ahí me contó que su papá era el presidente de San Luis. Cuando le pedí pololeo quedamos en no decirle nada a él porque no quería que él me echara del club por estar con su hija. Así que pololeábamos en Viña o en Valparaíso. Nunca en Quillota».
¿Y cómo fue el momento en que todo se destapó?
 
«Fue gracias a mi suegra. Ella algo sospechaba y me agarró cariño. Me hice regalón de ella, como cabro bueno que era. Ella preparó el camino para contarle a mi suegro. Me hizo el gancho con él y por suerte don César me acogió como yerno, sin echarme del club, jaja».
Usted fue arquero pero su carrera la hizo más en clubes amateurs y Primera B. ¿Por qué no llegó más arriba?
«Se dio así y de verdad uno no puede explicar lo que pasó en la vida. Yo llegué muy chico a Santiago Wanderers, a los 9 años, de la mano de mi papá (Víctor), fanático del club. Me probé de arquero y quedé. ¿Por qué de arquero? Porque mi viejo me había regalado una indumentaria de arquero y quería usarla».
¿Y le gustó jugar en ese puesto?
 
«Sí, porque tuve la fortuna de tener a un gran formador: Juanito Olivares. De hecho, él me llevó a su escuela de arqueros de Santa Inés para prepararme en lo específico del puesto».
Pero no jugó mucho en Santiago Wanderers.
«Llegué al primer equipo, pero jugaba también fútbol amateur y por ahí empecé mi carrera. Jugué en Municipal Limache y en 2003 salí campeón de Tercera en San Luis, en el equipo en que jugaba también Chupete Suazo. Entre 2005 y 2010 estuve en Unión La Calera y con el profe Emiliano Astorga como DT, subimos a Primera División. Pero ahí me retiré del fútbol».
¿Por qué tomó esa decisión? Usted era joven.
«Tenía 30 años, pero yo ya había estudiado en el Inaf y sacado mi título como entrenador y tanto el profe Astorga como el PF Andrés Toro me propusieron integrarme al cuerpo técnico y dije que sí altiro».
¿Nunca se arrepintió de haber dejado pasar la oportunidad de jugar en Primera División?
«Nunca. De verdad, porque entre empezar una carrera como DT que sería lo que haría por más tiempo y ser tercer arquero de un equipo en Primera División, que era mi realidad como futbolista, no había por dónde perderse».
Como DT usted ha tenido éxitos, en especial en ascender equipos. Pero también ha sido inestable en cuanto a continuidad en algunas instituciones y aún no exhibe logros en Primera División. ¿Hacia dónde está apuntando su carrera?

«Llevo diez años de carrera como entrenador y me siento conforme en muchos aspectos. He logrado objetivos importantes en varias partes y esto que conseguimos este año con Limache, que es algo tremendo, es uno más que anoto. Pero claro, no me conformo. Aún soy joven y tengo hambre de conseguir otras cosas, probarme a otro nivel porque siento que tengo las capacidades. No quiero estar siempre en una zona de confort como estoy hoy».

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