Por primera vez, Thomas Parker Bowles, hijo de la reina Camilla Parker Bowles, pasará la Navidad con la familia real británica. Tom, como se le suele llamar, cumplirá 50 años este miércoles 18 de diciembre, y concedió una entrevista al diario británico «Telegraph», donde habló del momento en que está su vida, y también el de su madre: «Mi madre Camila y el rey Carlos III han estado dos años en el infierno».
Tom no es muy allegado a los focos, las cámaras ni a los correveidiles de la prensa amarilla o rosa. Discreto, ha sobresalido, sin embargo, con la publicación de siete libros de cocina que le han granjeado una cierta fama. El último es especial, pues es el primero que conecta con la cocina real, según el diario «El Mundo». Se llama «Cooking and the Crown: Royal recipes from Queen Victoria to King Charles III» (La cocina y la Corona: Recetas reales desde la reina Victoria a Carlos III). En él lo que hace es recopilar una culinaria regia de 200 años aproximadamente. Un regalo perfecto para la Navidad, dice el periódico español. Tom es además crítico de lugares y comidas, escribiendo para medios de comunicación como «GQ», Esquire y «The Mail on Sunday».
Los paparazzi
«Mamá (Camilla) me dijo: me encantaría que vinieras, porque no hemos pasado juntos la Navidad desde hace mucho tiempo», contó. «Han sido dos años de infierno para ellos», dijo Tom en la entrevista. «Cuanto más madura uno, más consciente se vuelve de la mortalidad, especialmente con enfermedades y demás cosas por medio», reflexionó.
Con los años de infierno se refiere al cáncer que afecta a su padrastro que también es su padrino, el rey Carlos III. Sumado al cáncer que ha padecido la princesa de Gales, Kate Middleton, quien ha debido recurrir a la quimioterapia.
Estos cánceres de Carlos y Kate han empujado a Camilla a aumentar los actos oficiales de su agenda, para suplir a los ausentes. Un trabajo intenso que habría mermado su salud, se especula, contrayendo neumonía durante una gira larga a Australia y Samoa, mal del que aún se resiente, y que la obligó a cancelar ceremonias cruciales en el calendario británico, como el desfile militar del armisticio de la Primera Guerra Mundial, según «El Mundo».
Inolvidables de estos «dos años de infierno» están, además, los enojos de Carlos III con el príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, quienes por cierto no fueron invitados a la Navidad con ellos.
En la entrevista, Tom fraseó: «Hace mucho tiempo que aprendí a no meter mis gordos dedos en el mundo de William y Harry». Y aludió a la experiencia de ellos con la prensa: «Fue terrible lo que vivieron. He pasado por una milmillonésima parte de lo que ellos tuvieron que pasar, pero, caramba, me compadezco de ellos».
Tom también reveló lo difícil que fue para él ser el hijo de «la amante» del entonces príncipe Carlos, cuando éste estaba casado con Diana de Gales. «He sufrido críticas toda mi vida», recordó. Él estudiaba inglés en Oxford cuando se supo públicamente del amorío entre Carlos y Camilla.
«Era el apogeo de la era de los tabloides? Recuerdo que los paparazzi me perseguían a 160 kilómetros por hora para intentar sacar una foto. A mi madre le gritaban para intentar que reaccionara. La empujaban, la zarandeaban. Era horrible, y uno es muy protector con su madre. Contar cuántos paparazzi había en las puertas, ver quién nos estaba mirando y tomando fotografías: todo era tan normal como comer huevos con tocino por la mañana. No lo veías de otra manera? era una barbaridad».
Tom es divorciado y hoy tiene una pareja estable. Sin embargo, acostumbraba pasar la Navidad con su ex esposa, Sara Buys, y sus hijos, Lola, de 17 años, y Frederick, de 14. Esta vez irá con sus chicos a Sandringham, la finca privada de los Windsor en el condado de Norfolk, a unos 185 kilómetros al noreste de Londres, donde será la celebración. Esta situación, sumó la revista «Vanidades», es una señal de que la relación con Carlos III es buenísima.
Tom no sabe quién más de la familia real estará presente. Sólo conoce el menú. «Sé que habrá pavo y bruselas y misa. Y tengo que llevar traje y esmoquin».