Carlos Nur lleva varios años como coleccionista de antigüedades chilenas y este sábado se paseaba testeando nuevas adquisiciones en el Mercado Paris Londres, iniciativa que debutó en ese tradicional barrio santiaguino.
Recorriendo los stands se fijó en una lata de galletas circular, de 23 centímetros de diámetro y seis de alto, que en su época de esplendor contenía 510 gramos del surtido de galletas «Mi encanto», de Hucke. Lo que le llamó la atención a su ojo entrenado fue la imagen en la tapa de la lata: una joven rubia de vestido antiguo, largos guantes blancos y elaborado peinado, que miraba a la cámara con sus grandes ojos verdes, rodeada de una exuberante vegetación.
El tema, explica Nur (@finooxidado_nur en Instagram), es que estas galletas se vendieron en las décadas de 1960 y 1970, pero con el paso del tiempo cambiaron la foto de la tapa, sustituyendo a la modelo ?»o la princesa», como la identifica- lo que las convierte en objetos apreciados por coleccionistas. «La princesa son dos modelos distintas, siempre me dicen esa lata ya la tengo, pero son diferentes. La otra tiene el pelo más oscuro y cuando le tomaron la foto estaba embarazada», asegura.
Lo corrobora Juan Ignacio Álamos, dueño del local donde estaba la lata y que se dedica a reunir objetos chilenos del pasado (@chilevintage). «La otra foto tiene más castaño el pelo, más rococó. Para un coleccionista es interesante tenerlas», afirma.
¿Valor del artículo? $10.000. «A mí me encantan, son latas chilenas originales. Cada día hay menos, nuestros hijos no van a tener estas cosas. Las busco generalmente en persas, en Franklin, Peñalolén, Teniente Cruz o Valparaíso», comenta Álamos.
Locos por los teléfonos
Marcos Jara, de Antiguedades Lincoln (@antiguedades847), otro de los stands concurridos, cuenta que recorre Argentina, desde Mendoza hasta Mar del Plata, para reunir artículos de antaño. Lo que más vende son teléfonos, tiene artefactos de disco, como los típicos de los 80, hasta otros de manivela, que datan de las primeras décadas del siglo pasado. «Los teléfonos tienen una cosa que a la gente le encanta, tienen recuerdos de su niñez, son vintage pero no tan lejanos, y los ocuparon», comenta.
Pocos metros más allá, Luis Pizarro, de 84 años, se denomina como DJ Retro, un defensor de la música chilena antigua (@seccion_aplausos). «Quiero que la gente conozca a Rosamel Araya, Malú Gatica, Ramón Vinay, la Orquesta Huambaly», plantea. En su afán ha recolectado más de cinco mil discos, entre ellos vinilos del sello Dicap, que por coincidencia se encontraba en la calle Londres 92, a pocos metros de donde ayer estaban vendiendo sus obras más emblemáticas, como «La cantata Santa María de Iquique», de Quilapayún, o «Canciones funcionales», de Ángel Parra.
«Encontrar material de Dicap es difícil, porque destruyeron los masters», agrega José Ocampo, que también trabaja en la tienda.
Sigue hoy
El Mercado Paris Londres funciona este domingo hasta las 18 horas, con casi 100 stands de anticuarios, emprendedores y opciones gastronómicas. «Estamos inspirados en la feria de San Telmo, en Buenos Aires, pensando que Santiago no tenía ningún mercado ícono», explica Matías Novoa, del Centro Cultural Espacio Londres, uno de los organizadores. «La siguiente versión es en marzo y luego esperamos que se repita todos los meses», proyecta.
La iniciativa forma parte del plan Nueva Alameda, del Gobierno Regional Metropolitano. «La idea es apoyar a 11 barrios en el eje de la Alameda -8 en la comuna de Santiago y los otros en Lo Prado y Estación Central- de tal manera que la gente vuelva al centro de Santiago», señala Jaime Pilowsky, gerente general de la Corporación Regional de Desarrollo.
El alcalde Mario Desbordes alabó la iniciativa. «Pedirle a la gente que se atreva, que vuelva al centro. Aquí ya tenemos seguridad, tenemos panorama», manifestó.