Don Aristóteles, del Club de los Mentirosos, sufrió paro cardíaco
José Vilches era escritor y periodista, pero, ante todo, un sabio.
Dice don Aristófanes Alemparte, presidente del Club de los Mentirosos de Chile, Clumenchi, que Aristóteles, que antes de su partida no eran más de tres o cuatro los que sabían que su nombre real era José Vilches Maldonado, tenía un talento especial para detectar a los mentirosos. Como si tuviese un radar metafísico «alimentado por su profunda cultura, como la del Aristóteles de la Grecia clásica. De ahí el apodo que le dimos», explica.
Periodista, doctor en comunicación, escritor, locutor, jurado de festivales de la canción y colosal enemigo de los poderes fácticos, don Aristóteles, a la sazón de 72 años, sufrió un paro cardiorrespiratorio la madrugada del jueves 13 que terminó con «su insuperable afán por sacar la basura de debajo de la alfombra». Ganó muchos enemigos, dicen, siendo el mayor de ellos la censura. Su linterna era la sabiduría. «Buscaba la esencia de la verdad. La verdad de los intereses políticos, económicos. De todo tipo. Y era el que ponía la cordura entre nosotros, lo que no quiere decir que seamos unos anormales», dice Demóstenes, otro notable cazamentirosos.
Admite don Aristófanes que el vacío que ha dejado Aristóteles en el Clumenchi es difícil de llenar, aunque todo indica que su reemplazante será Hipócrates, que es el que sigue en antigüedad. «También es difícil llenar el espacio porque no cualquiera te llega al Clumenchi. Imagínate que todavía no encontramos a un Sócrates. Porque tú no puedes postular al Clumenchi; nosotros te descubrimos», dice.


