Largo de los recorridos les impedía ir al baño
«Fíjese bien», dice Ovidio Soto «fíjese bien en la botella que tienen al lado cada uno de los choferes del Transantiago. Por lo general es una botella de dos litros que está vacía, no porque el chofer tuvo mucha sed y se la tomó. No. Antes que llegue al terminal, la botella estará llena. Yo mismo ocupo una. Estoy obligado a hacerlo. Le tengo que cortar, llámeme después, adiós».
Don Ovidio habla apurado porque está conduciendo uno de los recorridos del troncal Express de Santiago Uno y le pueden pasar un parte por usar el celular. Pero también es dirigente del sindicato y quiere denunciar los abusos que supuestamente comete la empresa en que trabaja y que fueron mencionados ayer por un fallo de la Corte de Apelaciones.
Medio centenar de cuadras más adelante, don Ovidio prosigue: «Yo mismo tengo que usar la botella porque no tenemos tiempo ni lugar donde hacer las necesidades. Antes de llegar al paradero, cuando ya no hay nadie en la micro, orino. Otra cosa que se hace mucho es orinar en el fuelle que está en la mitad de los buses oruga. Si la gente siente que ahí en medio hay un olor malo, es por la orina».
Un caso menos decoroso aún es el del conductor Salvador Prieto Fuenzalida. Para el sindicato es una de sus banderas de lucha. Fuenzalida admitió que ha debido verse obligado a utilizar pañales para adultos cuando maneja. «El tiene recorridos de cuatro horas y media y más sin parar, y cuando llegan a las terminales no hay donde orinar», dice Oviedo.
Aburridos por esa situación, los trabajadores presentaron una demanda al Segundo Juzgado de Letras que les dio la razón en su totalidad. La empresa apeló y la Corte de Apelaciones ratificó ayer el fallo de primera instancia que, en resumidas cuentas, dictaminó que la empresa no otorga horarios de descanso ni de colación, lo que atenta incluso contra las necesidades fisiológicas de los choferes. «Orinar desde los buses, delante de los buses, en botellas ad hoc, en bolsas, botar ropa interior ensuciada con excrementos y hasta recurrir a pañales para adultos en casos específicos», son algunas de las conductas demostradas en el proceso, según consta en el fallo.
El magistrado Patricio Villarroel, de la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones, argumentó la decisión, que fue unánime: «El hecho de tener que trabajar con pañales a esta altura de la vida es de una insensibilidad notable y por eso, precisamente, se acogió el recurso planteado», dijo a radio Cooperativa.
La resolución obliga a la empresa a modificar su sistema de horarios de trabajo dentro de un plazo de 30 días, y le impone una multa de 60 UTM. Además, la condena a pagar 2 millones de pesos por las costas del proceso.
DeclaraciónEmpresa respeta el dictamen
A través de una declaración pública, Express de Santiago Uno S.A. dijo ayer que la compañía acatará la resolución de la Corte y realizará las mejoras necesarias para cumplir con sus obligaciones laborales.
El texto asegura que su sistema de turnos «les permite a los operadores de bus disponer de un tiempo de pausa dentro de la jornada en un período de mínimo 30 y máximo 75 minutos, con la finalidad que puedan recuperar sus energías, descansar y satisfacer sus necesidades fisiológicas»


