Ladrones se llevaron electrodomésticos, joyas, ropa y fotos familiares
Después de celebrar la Nochebuena, la pareja se encontró con la sorpresa. Hace tres meses, a él le sustrajeron su auto.
«Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor», así canta el villancico. Sin embargo, no todos dormían, porque los ladrones no descansan ni en fiestas. Cristián Campos y María José Prieto lo vivieron en carne propia cuando llegaron a su departamento después de celebrar la Nochebuena pasada y no encontraron nada en su casa.
Venían contentos luego de una amena reunión familiar en la casa de los padres del actor. Se retiraron a una hora moderada con su hija Julieta, de nueve meses. La preocupación cundió cuando vieron que la cerradura del departamento, ubicado en el tercer piso de un edificio en Vitacura, no existía y adentro «no había nada, se llevaron todo lo que pudieron echar mano, actuaron sobre seguro, ese fue mi regalo de Navidad», según cuenta Campos.
Esa impotencia, que el actor comparte con vecinos de otros dos departamentos que también fueron arrasados, se entiende cuando recuerda que hace sólo tres meses se quedó sin auto: «Me robaron la camioneta que estaba estacionada abajo del edificio, nunca más apareció».
En esta pasada no cuenta los detalles del robo, sólo que «se llevaron todo. Lo valioso que tenía este departamento no está, y me refiero a valioso familiar, económica y sentimentalmente». Aparte de todos los aparatos electrónicos, ropa, joyas y libretos de teatro, él extraña unas fotos que guardaba en un notebook que también se llevaron.
Para tratar de explicar esa noche de horror, Cristián reflexiona que «unos dicen que baja la curva de delincuencia, así uno tiene la seguridad y baja la guardia, entonces ahí atacan». Y agrega: «Mejor mirar de frente, hacer la pérdida de que esta ciudad ya no es lo que era. Si ahora parecemos Bogotá (Colombia), Caracas (Venezuela) o cualquier país bananero».
La causa está en la fiscalía local de Las Condes, pero Campos dice que «no creo que los encuentren, si estos gallos están acostumbrados a desaparecer».


