Camila Careaga compró una cama canapé y usó un zapatero de muro para los juguetes de su hija
En la vivienda de 80 metros cuadrados viven con lo justo. Su árbol de Navidad mide 1,20 metros y en el año lo guardab arriba del único armario.
Tuvo que hacer malabares para guardar sus cosas, pero no le importó tanto porque quería estar en el centro de la ciudad, dice quien se hiciera conocida como influencer gastronómica (@blogdetodomigusto en Instagram).
Junto a su esposo Sebastián Muñoz y su hija Amanda, se instalaron en el barrio de Retiro, a pasos del Museo del Prado y el Parque del Retiro.
«Escogimos el centro porque queríamos sentir la vida madrileña, ir a los museos, salir a recorrer, hay cosas a 20 minutos caminando. Si me iba a las afueras, donde hay mejores precios de arriendo y departamentos más amplios, hubiera sido como vivir en cualquier comuna de Chile», añade.
Su hermana vive en el piso de abajo, así que no se percató del detalle del clóset hasta que la familia estaba instalada.
«Había visto su departamento, pero ella lo tenía distribuido de otra forma y no tiene hija. El único clóset está en mi pieza y guardamos nuestra ropa, zapatos, mis carteras».
¿Les complicó no tener mucho dónde guardar?
«Nos vinimos con súper pocas cosas, con Seba pensábamos que íbamos a ser minimalistas, pero vas comprando cachureos, adornos o juguetes para mi hija que hay que saber dónde guardar. El árbol de Pascua es un ejemplo. Soy fan de la Navidad, me gustan los árboles grandes, pero ¿dónde lo meto el resto del año si tengo un solo clóset? Me da pena porque no cabe».
¿Qué hizo entonces?
«Nos compramos uno que mide apenas 1,20 metros. Es enano y en el año lo mega enrollamos dentro de su caja y lo metemos arriba del clóset. Ahí tenemos la caja de remedios, la maleta de cabina, papeles importantes, etcétera».
¿Por qué hay solo un clóset?
«Cuentan que este edificio se quemó y quedaron las estructuras solamente, lo compró una inmobiliaria que dejó la fachada y los departamentos están 100% refaccionados. Tengo la sensación de que no pusieron más clóset para aprovechar los espacios».
¿Cómo se han organizado?
«Nuestra cama es tipo canapé, tiene un espacio de almacenamiento bajo el colchón. Ese espacio lo ocupamos para guardar la ropa de cama o las maletas, que llenamos con ropa de otra temporada. Guardamos cosas en unas mochilas de viaje, esas que son virales de Tik Tok, y las dejamos ahí. La cama de Amanda tiene un espacio abajo donde metemos una caja organizadora con sus 80 disfraces y tenemos dos cajas apilables para sus juguetes. La pieza de ella es muy chica, cabe su cama, no tiene clóset empotrado y tuvimos que ponerle uno. Convertimos un mueble zapatero -que es más delgado- en espacio para sus juguetes. Pero el espacio que queda es para transitar, no se puede tirar al suelo a jugar, entonces, habilitamos el comedor como sala para ella, le pusimos tele, repisa, libreros».
¿Y la cocina? Usted cocinaba harto.
«En la cocina había un solo mueble, compramos un clóset como despensa porque no había dónde poner las fuentes, los platos, las ollas o la mercadería. Al final tienes que ir jugando con los espacios como si fuera un Lego, si ponemos un librero nuevo, tenemos que correr la planta para otro lado. Igual ya no estoy cocinando (para sus redes sociales) porque no tengo espacio. En Chile tenía una pieza especial con horno, cocina, clóset lleno de platos, ollas, focos, mi estudio, y acá no tengo dónde. Pero venía muy desanimada de cocinar para ser influencer, sentí que había perdido un poco la magia. Fue un súper bonito momento, y a pesar de que ya no posteo mucho de cocina, la gente me sigue todavía y he formado una comunidad amorosa. Ahora trabajo en redes, creo contenidos para cuentas en Chile y España».


