Ofreció cena para 250 niños de su población
Es lindo poder darles una alegría chiquitita, contó el minero.
«Mi mejor regalo es poder ver, aunque sea solo una vez al año, a todos esos niños riendo, corriendo y jugando», contó ayer por la mañana Yonni Barrios con un hilito de voz, debido al cansancio de estar al mando de la parrilla y de envolver paquetes. Casi 300, para ser más precisos.Este minero de la población Juan Pablo II, de Copiapó, se hizo mundialmente conocido como el rescatado número 21 de la San José, aunque también como aquél que supuestamente era aguardado en la superficie por dos mujeres.
Susana Valenzuela, su pareja, lo ha acompañado desde hace por lo menos cinco años en la noble tarea de cerrar el pasaje Alejo Gálvez y darles una cena a todos los niños que pueda del barrio.
«Es algo poco. Ponemos mesas, luces, globos y a todos los cabros chicos les ofrecemos pollito asado con papas mayo, tomate, bebidas, chocolate caliente, una bolsita de dulces y, si se puede, un regalito», explicó Susana.
Para alcanzar la meta, Yonni recibe donaciones durante meses y en la noche del 24 las entrega junto con amigos y parientes. «Este año nos regalaron varios pollos y papas. Otras las compramos nosotros. Y para comenzar la fiesta trajimos 20 pollos ya hechos del supermercado. Llegaron como 300 niños. Se corrió la voz, pero la mesa alcanzó para todos», relata Yonni, orgulloso.
-¿Y se fueron contentos?
-Con la comida y dulces sí, pero hubo niños a los que no les gustaron sus regalos, porque eran juguetes usados, y como protesta me los colgaron en un cerco frente a mi casa. Es que mucha gente trae donaciones con paquetes hechos y no sabemos qué hay dentro. Solo dicen «niño» o «niña». Pero pal' otro año estará mejor la cosa.
-¿Usted quedó feliz?
-Sí, es lindo poder darles una alegría chiquitita a todos ellos.
5 Años por lo menos, lleva Yonni, el «Minero 21», organizando una fiesta navideña en su barrio. Esta vez, eso sí, la mesa creció en más de 100 comensales.


