Ignacio Imas, cientista político, aborda la crisis en Arauco
No es amable gobernar un país con miedo, a excepción que sea algo que juegue a tus intereses, considera el analista.
«Si bien, el tema de seguridad existe en la agenda, se transformó en algo que pareciera inabordable para el gobierno, que pareciera no encontrarle la punta del hilo en un materia así, y eso se refleja en lo crítica que es la ciudadanía. Hay una sensación que no se hace mucho con los delitos violentos», dice Ignacio Imas, cientista político de la consultora Imaginacción, respecto del escenario político condicionado por la muerte de los tres carabineros en Antiquina.
«Hay variables o aristas que conflictúan la situación en seguridad y, bueno, estamos en un año electoral a nivel municipal y de gobiernos regionales, y esto por supuesto que las derechas van a ocupar para lograr acomodarlo a su beneficio», asume.
Antonio Walker, de la SNA, dijo en radio Pauta que son como 500 los terroristas que actúan en la zona.
«Eso solo acrecienta la alarma pública. Desconozco la fuente que tiene, pero me parece extremar y de repente se caldean demasiado los ánimos. Si tuviéramos 500 terroristas en Chile, radicados en la Macro Zona Sur, pienso que el caos sería bastante mayor. Todos somos un poco responsables y debemos medirnos un poco».
¿Le hace sentido la implementación de un Estado de Sitio, como piden algunos?
«Aumentar el grado al Estado de Sitio por sí solo no será la fórmula mágica para solucionar esto. Además, traerá un efecto de contagio para que sea la solución para cualquier escenario cuando se complejice. La oposición pidiendo este recurso actúa con cortoplacismo. ¿Qué pasa si esto no soluciona el problema de raíz? Cuál sería el próximo paso? Dar recetas en caliente no es el camino correcto. Otro tema que se debe considerar es que las propias Fuerzas Armadas han sido prudentes siempre respecto de hacerse cargo del orden y la seguridad pública. Debemos ser cuidadosos que la propuesta no sea peor que la situación actual».
¿Y aludir a una guerrilla fuertemente armada?
«Ayuda si tienes algún fin electoral o si buscas que las personas vean un país desbordado por la violencia. No ayuda en tanto ninguna sociedad que vive con miedo es una sociedad sana. No logras mínimos de convivencia cuando pienso que en Chile existen grupos armados que en cualquier momento atacarán a las policías, evoca la imagen de Colombia o Centroamérica. Chile, aunque no lo creamos, está lejos de esas imágenes, por eso deben existir mínimos de responsabilidad; quienes hoy son oposiciones mañana pueden terminar en La Moneda, y no es amable gobernar un país con miedo, a excepción que sea algo que juegue a tus intereses».
¿Tendrá algo que ver en esta atmósfera el juicio a Héctor Llaitul o el poder narco desplegado en la zona?
«Es que seguramente acá tengamos al narcotráfico involucrado, debido al poder de las armas y sostener estos grupos tienen costos. Esto debe investigarse hasta el final y ahí todas las instituciones del Estado deben trabajar de manera eficiente. Acá, el Estado está sobrepasado; las policías no parecen contar con el contingente y las herramientas necesarias; a la justicia le hace falta personal para las diligencias; el gobierno ha estado bajo en la gestión en general y en los diálogos, y las oposiciones no son capaces de poner la pelota en la cancha y observar que la cooperación es necesaria».
Surgieron cuestionamientos de parlamentarios comunistas porque se postergó la normalización del general Yáñez.
«Hoy el PC tiene la presidencia de la Cámara, y dentro del Ejecutivo se la jugaron completos porque eso se hiciera realidad después de varios intentos. Salir a cuestionar la decisión de una institución autónoma solo dará espacios para cuestionar el nombre de Karol Cariola en la testera de la Cámara baja. El Partido Comunista debe entender que está a la cabeza de un poder del Estado, el Legislativo, y además es partido de gobierno, que tiene responsabilidades relevantes. Marcar hitos comunicacionales, que es lo que hace con el cuestionamiento, los deja en mal pie a ellos y también al propio gobierno. Es irresponsable su actuar».


