Diputada se negó a que le hicieran un raspaje ante síntomas de pérdida
Había viajado con su marido a celebrar su cumpleaños. Fue terrible, comenta él. Anoche Karla ingresó a clínica santiaguina.
Ella luce pálida y no habla. La ingresan para ser revisada e internada a causa de problemas en su embarazo de tres meses. La diputada junto a su marido acaban de vivir un infierno en Buenos Aires, que los tuvo pendiendo de un hilo. Acaban de aterrizar en Santiago hace un par de horas, de hecho vienen del aeropuerto.
El jueves en la noche el matrimonio viajó a la capital argentina para celebrar el cumpleaños número 33 de Karla. Sin embargo los planes de Malvoa y Rubilar se vieron truncados cuando ella sufrió un inesperado sangramiento vaginal que la hizo ingresar de urgencia al hospital Italia el sábado, el mismo día de su cumpleaños.
«Veníamos de almorzar cuando nos pusimos a ver televisión. En eso Karla, asustada, me dice que está sangrando. Fue raro porque este embarazo había sido tranquilo hasta ahora», cuenta Malvoa una vez que deja internada a su esposa y se devuelve al auto a buscar sus documentos.
-¿Y qué sucedió?
-Ingresamos a este hospital y sólo te digo que en Chile tenemos una salud de lujo. Llegamos y no nos querían atender si no pagábamos antes, me tuve que agarrar con medio mundo. Finalmente una matrona atendió a Karla y sin hacerle una ecografía nos dijo que ella venía con restos, y que por tanto había que raspar porque nuestro bebé estaba muerto.
-Qué fuerte.
-Fue tremendo, con Karla nos abrazábamos y llorábamos como un mar. Ella se sentía culpable por haber perdido a nuestro hijo.
Sin embargo, nada de eso era cierto. Luego de dos horas y tras una constante insistencia por parte del matrimonio Malvoa Rubilar, a Karla le practicaron una ecografía que arrojó que el bebé estaba sano y salvo.
«Sentimos sus latidos. ¡imagínate! Fue terrible. Mataron a nuestro bebé por dos horas. Les avisamos de su muerte a nuestros familiares y llorábamos y llorábamos. Vivimos un duelo que nunca fue. Ha sido terrible, pero pero a la vez sentí un alivio al saber que nuestro hijo aún estaba vivo», cuenta Malvoa.
-¿El hospital les dio una explicación?
-No, la matrona solamente decía «¡qué bueno que está todo bien, uf!». La embajada llegó al lugar y se portaron muy bien con nosotros. Salimos a las 9 de la noche de allá y Lan nos agilizó un vuelo para hoy. Queríamos sólo venirnos a Chile. Imagínate el cumpleaños de Karla. Esta noche me quedaré aquí con ella.
La diputada Karla Rubilar, en tanto, fue internada anoche en la clínica para ser sometida a un completo chequeo que determine exactamente el estado en que se encuentra su futuro bebé.
Son pasadas las siete de la tarde cuando un Mercedes Benz irrumpe en Urgencia de la Clínica San Carlos de Apoquindo. Del asiento del copiloto se baja rápidamente el alcalde de Conchalí, Rubén Malvoa, quien desesperado corre en busca de una silla de ruedas para su esposa, la diputada Karla Rubilar.
-«Sólo tuvimos unas horas de felicidad en Argentina, estando acá me siento tranquilo»
Rubén Malvoa
-«Fue chocante», dice
Nacho Gutiérrez, impactado
Íntimo de la diputada de Renovación Nacional y de su madre, la alcaldesa Vicky Barahona, el periodista Nacho Gutiérrez sufrió con todo las noticias que llegaban desde Bueno Aires. «Fue chocante, Karlita y su marido vivieron un duelo», afirmó tras conversar con Rubén Malvoa, pareja de la parlamentaria.
«Ahora está en reposo absoluto y no he podido hablar con ella. Pero de a poco se va pasando la angustia. Por mucho que Karla sea médico, la situación fue chocante», reiteró Gutiérrez, quien hoy espera ver a Rubilar.


