El sismo dejó fuera de combate a la refinería de Bío-Bío y la de Concón evitó el racionamiento
Por cosa de uno o dos días Chile no agotó sus reservas de petróleo. En una arriesgada decisión, Enap importó crudo en el petrolero más grande que ha llegado en la historia a Chile.
La escena, capturada en una fotografía reservada de la Empresa Nacional del Petróleo, da cuenta del impacto que tuvieron los 8,8 grados del terremoto en la refinería del Bío-Bío, una de las dos más importantes de Chile. Un gigantesco estanque de petróleo chorreaba crudo por sus orillas, tal como cuando una olla se rebalsa al hervir en una cocina. La imagen fue mostrada el viernes en la clase magistral pública que Julio Bertrand, gerente comercial de Enap, dio en la inauguración del año académico del Duoc Puente Alto.
«El estanque se movió tanto que empezó a brotar crudo por los poros. Si alguien pasaba fumando por ahí se armaba un incendio gigantesco. Otra torre, de 200 toneladas de peso, cayó afortunadamente hacia fuera de la refinería, porque de lo contrario también pudo provocar un gran daño», explicó el ejecutivo.
La historia de cómo los trabajadores y ejecutivos se las arreglaron para impedir un desabastecimiento en Chile se ha mantenido en reserva, pero en la citada charla Bertrand dio algunas luces.
Se trató de una carrera contra reloj que partió el mismo día del terremoto con un diagnóstico sobre cuánto durarían las reservas de crudo que tenía Chile.
«El día uno del terremoto decidimos importar petróleo, por lo que llamamos nuestros abastecedores con las comunicaciones cortadas. Les dijimos que teníamos una catástrofe. Ellos nos dijeron sí claro, no tenemos ningún problema en enviarles crudo, pero el problema es que el barco va a llegar el 25 de marzo. Esa decisión de importar la tomamos corriendo riesgos de precio, de todo «, explicó Bertrand.
Con esa ventana de tiempo, la posibilidad de desabastecimiento era más que cierta. Los stocks alcanzarían para unos pocos días más que los que se demoraba el barco en llegar a Chile.
«La otra pregunta clave entonces era saber cuándo entrarían en funcionamiento las refinerías. La de Bío-Bío estaba fuera de combate y la de Concón estaba medianamente bien», dijo Bertrand.
Los análisis de Enap indicaron que la refinería de Concón volvería a funcionar el 8 de marzo
«Eso nos daba cierto alivio porque sabíamos que no tendríamos «sequía» en marzo y contábamos con un mes para importar de otros países, diciendo que estábamos en problemas, acudiendo al Gobierno, etc.», explicó Bertrand.
Todos los cálculos de Enap se basaron en ese calendario, pero hubo un problema.
«Actuamos en base a esa fecha (8 de marzo), pero pese a toda la experiencia de nuestros ingenieros y técnicos, la refinería no estuvo a tiempo y partió el 15 de marzo», agregó Bertrand.
Con esa fecha, el escenario era el peor posible.
«Según nuestros márgenes lo más probable era que desde el 20 de marzo íbamos a tener racionamiento de combustible en Santiago y Concepción y probablemente se iban a generar conflictos políticos».
Los niveles de reservas a los que se llegó el 23 de marzo eran los menores posibles, pero siempre habíamos considerado guardar stocks para casos impredecibles como catástrofes y otros. Por eso logramos sobrevivir y en eso llegó el barco que habíamos solicitado. Ese barco es el petrolero más grande que ha llegado en la historia a Chile», contó Bertrand.
-3 Refinerías abastecen a Chile (Concón, Bío-Bío y una pequeña en Magallanes).
-Jorge Matute, del sindicato
La gente trabajó 15 y más horas diarias bajo peligro
Quienes salvaron de la crisis de desabastecimiento de petróleo a Chile fueron los trabajadores de Enap, que además evitaron un incendio de proporciones en la refinería de Bío-Bío. «Hubo que trabajar bajo el peligro constante de fuga de gases y de un incendio inmenso», dijo el gerente comercial de Enap, Julio Bertrand.
«La gente trabajó 15 y más horas diarias bajo peligro constante. Pero fue el trabajo conjunto lo que impidió un desastre. Hay que pensar que en otros lugares como en Estados Unidos con el desastre del Katrina las refinerías se cayeron e incendiaron por semanas», explicó Jorge Matute, presidente de la Federación de sindicatos del petróleo.
Julio Bertrand en la conferencia. Atrás, el buque tanque que salvó a Chile.


