A propósito del inicio de la tercera temporada de «Fiebre de baile» y de lo que TVN ofrece en segunda franja prime los jueves («Circo de estrellas»), hablemos de los nuevos estelares. Ya no giran en torno a un presentador-conversador central, como el «Noche de gigantes» de Mario Kreutzberger o el «Sal y pimienta» de Antonio Vodanovic en Mega. Ya no están concursos como el «1, 2, 3 Nescafé» que hizo famoso César Antonio Santis en programas como «Aplauso» y «Lunes gala». Ni los invitados de alcurnia internacional que traían «Martes 13» y «Vamos a ver» (hoy equivaldrían a regalarnos a Rihanna o a Michael Buble).
¿Qué se lleva entonces ahora? Esto:
-Famosillos sometidos a especialidades que no son las suyas (aunque corren con ventaja Rodrigo Díaz bailando y Chapu en el circo).
-Todos muy atléticos y en forma, salvo uno que otro pasadito como Benni y el Dandy.
-Cero participación de N.N.s (salvo que sea para que manden mensajes de texto para eliminar o salvar a alguna de las celebridades en competencia).
-Conflictos internos buscados denodadamente (en TVN el programa satélite «Detrás de la magia» paparazzea rencillas de camarín y pasillos y Francisca Merino no se queda atrás en el backstage de «Fiebre de baile». Anoche encaró a Pablo Schilling, conminándolo a que «la terminada -con Angie Alvarado- también hagámosla delante de las cámaras». El pobre musculín no sabía dónde meterse).
-Jurados liderados por un experto pero integrados mayoritariamente por neófitos en las disciplinas evaluadas. Aunque me estoy volviendo un fan de Francisca García-Huidobro y sus frases al hueso. A ratos es el único espectáculo de verdad que uno puede ver en «Fiebre de baile» (junto con ver bailar a la sorprendente Gianella Marengo, seamos justos).


