Romy Vargas cuenta la campaña de instrucción del Ejército en Putre donde murió su hijo Franco
La rutina se realizó a 4 mil metros de altura y con 15 grados bajo cero. Franco andaba solo con una polera. Pidió una chaqueta porque tenía mucho frío. Se desvaneció tres veces, afirma.
La última vez que Romy Vargas (35 años) vio a su hijo Franco Vargas (19) fue el 13 de abril. Se despidieron en la puerta del regimiento Logístico del Ejército N° 1 Bellavista, de Conchalí. Él viajó inmediatamente en avión a Arica y desde ahí a Putre, donde se unió a los conscriptos de la Brigada Motorizada N° 24 Huamachuco para hacer el servicio militar.
Una semana después, Franco la llamó por teléfono. «Me contó que estaban a cargo de un cabo y que los trataba muy bien. Que tenía todos sus implementos y que irían de campaña. Estaba contento y entusiasmado», recuerda ella.
El sábado 27, Romy despertó con un llamado telefónico alrededor de las siete de la mañana. La información se la entregó el coronel Sebastián Silva sin ningún rodeo. «Dijo que estaban en una rutina diaria de ejercicios. Que Franco se desvaneció y murió».
Esa misma tarde ella viajó a Arica y luego a Putre. «Me recibieron en el regimiento. Estaba el coronel que me llamó y otros militares. Evitaban mirarme a la cara, me hablaron del funeral y sería todo. Les pedí los nombres de las personas a cargo y se quedaron en silencio. Se miraban entre ellos y uno salió a hablar por teléfono. Recuerdo que caminé hasta la puerta y me desvanecí».
Romy asegura que desde el primer momento presintió que algo raro había ocurrido. «Me empezaron a hablar los papitos de algunos compañeros. Contaron que durante la rutina de ejercicios Franco andaba solo con una polera. Que pidió una chaqueta porque tenía mucho frío. Que se desvaneció tres veces. La última vez lo dejaron 20 minutos en el suelo. Le gritaban maricón, cobarde, tienes que hacerte hombre. Por eso quise hacer público todo esto».
En estado grave
Tres días después de la muerte de Franco Vargas, el martes 30, el Ejército reconoció mediante un comunicado que de los 245 conscriptos que participaron en la instrucción de Putre, «45 presentaron un cuadro infeccioso de origen respiratorio». Por disposición de la autoridad sanitaria, el resto -incluido el personal de planta que fue a la marcha- quedó en aislamiento preventivo.
Al cierre de esta edición dos conscriptos permanecían en estado de gravedad en el Hospital San Juan Noé de Arica y cuatro en observación en el mismo recinto. Un quinto soldado, que está en la UCI, será evacuado hasta el Hospital Militar de Santiago, donde también fueron trasladados otros dos. Los restantes participantes de la marcha continúan aislados.
«Se ha dispuesto la realización de las respectivas investigaciones sumarias administrativas con el fin de contribuir a esclarecer los hechos y eventuales responsabilidades», informó la institución en un comunicado.
Por su parte la Contraloría señaló a través de su cuenta de X que le pidió al Ejército «un informe detallado respecto de hechos que afectaron a soldados de la Brigada Motorizada N° 24 Huamachuco de Putre, dependiente de la VI División de dicha entidad».
Romy es enfática: «Mi hijo fue un héroe y salvó a sus camaradas. Si él no se hubiera desvanecido, habrían seguido en la campaña y la tragedia habría sido peor. Quiero que el Ejército me dé la cara y cuente exactamente lo que ocurrió con mi hijo. Hasta ahora tengo las versiones de los papás de sus compañeros. Quiero la versión oficial».
Un gran militar
Franco postuló en octubre del año pasado para hacer el servicio militar. «Aprobó los chequeos médicos. Incluidos el examen a la vista. Él usaba lentes porque tenía astigmatismo, pero nos aseguraron que no importaba».
Romy asegura que nunca tuvo problemas médicos de ningún tipo. «Era un niño sano. Ahora desde el Ejército quieren hacerlo pasar como que tenía una enfermedad base, pero no es así. Y ellos lo saben perfectamente».
¿Por qué postuló al servicio militar?
«Desde chico quiso ser militar. Yo le compraba disfraces cuando era niño. Decía voy a ser un gran militar».
Romy y su único hijo vivían solos en Cerrillos. «Soy madre soltera, siempre fuimos él y yo nomás. Lo pasábamos bien. Salíamos a comer y le di el gusto de viajar harto. Recorrimos el norte y sur de Chile y fuimos a Machu Pichu y a Río de Janeiro (Brasil)».
El cronograma
El abogado Sebastián Andrade representa a Romy y a los padres de algunos conscriptos que participaron en la marcha. Afirma que pidió los nombres de los responsables de la campaña vía Ley de Transparencia. «El ejército se ha negado a entregar nombres e información. Pedí un cronograma completo de lo que ocurrió ese sábado 27 de abril».
De lo poco que ha logrado recabar, dice, que la campaña de instrucción comenzó a las cinco de la mañana. «Había 15 grados bajo cero y estaban a 4 mil metros de altura. Lo que no es normal la forma en que los hicieron enfrentar la marcha: solo con una polera».
Andrade agrega que la autopsia de Franco arrojó como causa de muerte una falla al miocardio. «Él tuvo un paro cardiorrespiratorio producto del cuadro de hipotermia que presentó».
«Durante la rutina de ejercicios Franco andaba solo con una polera», Romy Vargas.


