Ingeniero Rubén Boroschek encabeza cita mundial de profesionales
Académico adelanta algunas de las conclusiones y lecciones dejadas por el sismo en puentes, autopistas y edificios.
Los autos se mecían con el remezón hasta encontrarse con el vacío, cayendo de punta, mientras otros vehículos literalmente volaban y se montaban sobre sus techos. Imposible olvidar las apocalípticas imágenes del terremoto en la la autopista Vespucio Norte, especialmente a la altura de Lo Echevers y en el paso Miraflores. ¿Qué explica ese derrumbe y otros daños en puentes y edificios?
Rubén Boroschek Krauskopf es el ideólogo del congreso de sismología e ingeniería antisísmica que reúne esta semana a 300 profesionales en Santiago, sumergidos en teorías y análisis sobre las estructuras colapsadas el 27 de febrero.
«La construcción no fue el problema fundamental. Nuestras normas no consideraban cómo diseñar para este tipo de terremotos tan grandes y tuvimos daños muy puntuales: 50 edificios y varios kilómetros de carreteras muy localizados», dice Boroschek, jefe de división estructuras, construcción y geotermia del departamento de ingeniería civil de la Universidad de Chile.
Analiza que en Vespucio Norte se quiso cambiar usando unos dispositivos no validados para grandes terremotos. «Se innovó sin tener la certeza de que iba a funcionar. Se abrieron las columnas y cayó la vía de circulación. Eso fue causado por dispositivos que no habían sido validados en sismos severos. Los puentes diseñados con técnicas tradicionales se portaron bastante bien».
Boroschek expone que usar los dispositivos fue «un error que tiene que ver con inversión y diseños, pero no con la construcción».
-¿Y el responsable?
-La responsabilidad es compartida. El manual de carreteras, que es del Ministerio de Obras Públicas, autorizaba de forma indirecta el uso de estos dispositivos. Hubo una falencia normativa. Hubo un mal criterio del diseñador en aplicar algo que estaba autorizado por el código, pero que nunca había sido validado. Pero la inspección es del MOP.
-¿Y los edificios?
-Los muros se cortaron. Los edificios cabecearon y estiraron el acero y muros como nunca lo habíamos visto antes en Chile ni en el resto del mundo. Pero en la mayoría de los casos estaban autorizados por la norma. Los diseños no eran apropiados, no eran buenos. Los edificios no tenían esta capacidad de soporte. La técnica no fue la más sana.
-¿Lo más grave?
-Lo grave ocurrió en los tabiques, paredes, vidrios. No se cumplió la norma. Es clarísimo que los especialistas de aire acondicionado, de tabiquería, de cielo falso no aplicaron una ley que existe en Chile desde 1993: la NCH 433. Ahí hay una falencia. Muchas instalaciones no tenían anclaje, muchos cielos falsos no tenían aseguramientos sísmicos.
-¿Qué más?
-Hay obligación de diseñar los ascensores para enfrentar sismos. No los hicieron así. Por eso vimos los desprendimientos de contrapesos. Hubo un incumplimiento de la legislación vigente. En el aeropuerto se cayeron los cielos falsos, pero la estructura estaba sana.
-¿Y los puentes?
-Ahí hubo fallas del suelo que eran imposibles de resolver. Para los terremotos de este tamaño uno debe aceptar daños. No es posible que no haya daños. Pero deben ser reparables. Es imposible evitar el daño. En general, hubo licuación del suelo (dejó de ser sólido).
-¿Se podría haber construido mejor?
-Siempre, pero es demasiado caro. Actualmente, la ley establece el mínimo para que no muera gente dentro de los edificios.
Análisis de edificio
«No es normal lo de Alto Río en Chile»
Otra imagen difícil de borrar es el edificio Alto Río, en Concepción. Las causas del derrumbe de la construcción son investigadas por la fiscalía local.
Sin embargo, el ingeniero Boroschek tiene una opinión: «Los edificios que están al lado del Alto Río también estuvieron a punto de caerse. La comunidad está esperando que aparezcan los planos (de Alto Río), que digan cuál es la característica del suelo, cómo vibró el suelo, de tal forma de entender qué pasó», plantea el ingeniero.
-¿Le asombra lo que pasó con este edificio?
-No es normal esto en un edificio tradicional chileno. Si hay alguien que cometió un error, tendrá que pagar. Cuando veía este edificio en el suelo, uno no sabe por qué se cayó. No es obvio.


