A patadas con el gordito nerd

Fecha:

¿Son los colegios espacios donde puede florecer adecuadamente lo mejor de cada uno? ¿O se trata más bien de soluciones carcelarias para sacarnos de encima la tarea de educar?

La idea general entre compañeros de curso es pasarlo bien en patota, o sea agarrar a chuletas al gordito nerd, darle una capotera al que se ríe un poco raro, mofarse del niño depresivo al que en su casa nadie lo quiere. Espinilludos, narigones, mariquitas, inseguros: duro con ellos, a ver si a combos y escupos aprenden a ser normales o se esfuman de una vez. Hoy se agrega a ello el bullying digital, el acoso a través de la web. Casi siempre hay un líder rudo, popular, que decide quién merece vivir y quién no, y junto a él se arraciman los demás, y así se va organizando el tejido social.Ocurre entre los animales, en las manadas, en las tribus. Es nuestro lado salvaje. Lo que uno no entiende bien es qué hace este festival de instintos orgánicos en algo tan artificial como los colegios. Quizás sea una respuesta a la rígida división del tiempo en horarios, del espacio en salas, del saber en ramos, de la especie humana en roles. Como en las cárceles, mientras menor es la libertad, más florece el mercado negro de la violencia.

Es verdad: la educación consiste en ir entendiendo el entorno, en ir formando parte de él hasta encontrar nuestro horizonte personal, nuestro espacio. Todos estamos llamados a convivir y a sobrevivir. Pero algunos escolares deben hacerlo en inferioridad de condiciones, en una cancha que les juega en contra.

Quizá la torpeza es dar por sentado que todos los niños de siete años están igualmente preparados para luchar por la vida en un recreo o en una triste sala de clases. Hay niños deseosos de ver a otros de su edad. Otros añoran a su mamá, que nunca viene a casa porque es una profesional de éxito. Los hay con cuerpos más desarrollados o menos desarrollados, otros con traumas, o sin ellos. Cada persona es un mundo.

En el bullying tendemos a culpar a la pandilla juvenil. Pero la responsabilidad final es de los adultos. ¿Son los colegios espacios donde puede florecer adecuadamente lo mejor de cada uno? ¿O se trata más bien de soluciones carcelarias para sacarnos de encima la tarea de educar? Forzamos a los niños a agruparse atendiendo no a sus afinidades o necesidades, sino a criterios burocráticos. ¿Por qué no dejar alguna vez, por ejemplo, que se agrupen solos en lugar de asignarles obsesivamente una sala, un número, un profe, un horario y una materia? ¿Qué razón hay para confiar más en una planilla Excel que en la transpiración y respiración del gordito, del espinilludo, del matoncete o del melancólico?

Salas iguales, horarios monótonos, roles rígidos, uniformes escolares: todo ello lleva a lo mismo, a la negación de las diferencias, al desconocimiento de las historias personales. Si con todo eso hay alguno que no se ha sometido, ahí aparecen los matones. Los pequeños torturadores prosiguen limpiamente, a patadas y empujones, la labor homogeneizadora del sistema escolar.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...