Mega me asusta.- El esquema de «Elígeme» (Mega, miércoles a las 22.20 horas) no ha variado demasiado: 30 alegres mujeres se muestran dispuestas o reacias a conocer a un candidato a pareja, la mayoría de las veces famoso. Sigue conduciendo Luis Jara y el porcentaje de materialización de los flechazos en la vida real continúa tendiendo a cero (la negrita que parecía haberse prendado de Mario Larraín en el semestre anterior ya está de vuelta en el programa, buscando pareja de nuevo).
Sóplame el ojo.- Eso sí: algo se han disipado las sospechas de fiasco en torno a este programa, porque, aunque siguen acudiendo él tipos que no necesitan de estas instancias para buscar su media naranja, ya dejaron de ir otros que derechamente no están buscando una mujer (acuérdese de los invitados de la primera parte de este año, como Pablito Ruiz, y me va a entender).
«El potro» no perdona una.- Las citas están ligeramente más actuadas que la temporada pasada, pero sólo al inicio. Ahora arrecian los piquitos (Iván Cabrera con una muy bien conservada señora de las cuatro décadas en la laguna de Aculeo) y las verdades a la cara («quiero alguien más maduro para mí», le dijo otra chica a su galán).
JJ.OO. de la tontera.- Las «pruebas» a las que se someten los postulantes a la beca Cupido para que las damas los escojan (luego ellos deciden con cuál de ellas se quedan) son tan relajadas como el infaltable «tiritón», cambiarle los pañales a su hijo (lo hizo el boxeador Carlos Cruzat en una nota grabada) o equilibrar un pandero sobre un dedo (caso del ex «Mekano» y «Calle 7» Alejandro Arriagada).
Lucho Jara Nero.- Jara sigue simpático, aunque ahora a costa de la incomodidad ajena. Como un Don Francisco cualquiera, trata de «tullido» a un participante, columpia tupido y parejo a las evas del espacio y les recomienda a dos hombres del público que cuchicheaban darse una vuelta por Mendoza (para casarse). Aunque hay que reconocerle que también se autobromea: «¿Qué es un touch & go ? ¿Por qué me hacen estas encerronas?».
Encebolléame.- La punción lacrimógena se hace presente en esta temporada trayendo al estudio a parte de los seis hijos de Paul Vásquez, cuando una de las chicas del programa aprovecha de pedirle perdón a su familia por cómo ha sido con ellos y sobre todo por la historia de uno de los galanes, que se partió la columna en tres partes y que salvó por un pelo de quedar parapléjico.
Profanadores de cuna.- Pero lo más notorio de esta temporada de «Elígeme» es la brecha generacional que ha abierto el desprolijo casting realizado. Con decir que uno de los invitados estelares (Vásquez) dio un paso al costado en plena grabación, al decir a modo de manifiesto que «yo nunca más con una mujer menor que yo». De parte de ellas abundan los «muy mayorcito para mí» y hasta un «busco un hombre más de mi edad. Tengo 19, ¿cachái?».
La gran pifia de «Elígeme»: la abismante brecha generacional edad entre chicas y galanes.


