Imagen mantuvo con el alma en un hilo a los fieles de Quinta Normal
Lágrimas pintadas en las mejillas de la estatua hicieron creer por 12 horas en un milagro.
La Virgen llora, sí, pero lágrimas de resina que le pintó Alejandro Rojas, restaurador de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. El tema es que ese detalle dramático, agregado por el artista a la representación de yeso, provocó una confusión de proporciones bíblicas en Quinta Normal.La cronología del portento, recreada por los vecinos y el párroco, Raúl Arcila, se inicia a la una de la mañana de ayer, cuando se desarmaba la feria navideña de Carrascal, frente a la iglesia.
Algún creyente vio las lágrimas en la figura, puso el grito en el cielo y se juntaron los curiosos. No faltó el que llamó a la tele. Ahí la cosa se les fue de las manos. A las 6 de la mañana estaba saliendo la noticia por TVN y desde esa hora la gente se agolpó a mirar el supuesto milagro.
Al mediodía había un buen número de estudiantes, ancianos, mujeres y trabajadores que querían ver a la Virgen que llora. «Es por el terremoto», decían unos. «Sufre porque se viene algo grande», vaticinaban otros.
El éxtasis duró hasta que el párroco Arcila, ex director de Radio María, llamó a la calma. «Son lágrimas pintadas», explica.
Todo surgió porque el terremoto hizo añicos al Cristo que estaba ahí desde 1930. Junto con instalar una nueva imagen, aprovecharon de pintar a María con los lagrimones.
Eso lo tienen claro los feligreses, asegura el sacerdote. Su teoría es que algún comerciante de la feria, que no vive en el sector, observó el dolor de la Virgen y se creyó tocado por la divinidad. «Era de noche y se pudo haber confundido por las luces», dice el religioso.
Lo curioso es que después de la explicación la gente no se fue e, incluso, continuaron sacando fotos con sus celulares.


