Carolina Marzán está en otra
Afincada en Quilpué donde hace clases de teatro, la actriz afirma que sólo le preocupa el futuro de sus compañeros y la delicada salud de su mamá.
Si por esas casualidades de la vida algún día se topa con Carolina Marzán en el supermercado o la contempla sobre las tablas de algún teatro, tenga la amabilidad de obviar cualquier pregunta relacionada con el fin de «Los Venegas». Pero ojo, en ningún caso recibirá un charchazo de la actriz que personificaba a la tierna «Paolita», es sólo que ella está un pelín -sólo un pelínchata de que a cada rato la consuelen.»Yo renuncié hace dos años a Los Venegas cuando me fui a Suecia, donde se supone que me iría para no volver nunca más. Pero volví, y ahora me da risa, porque como que todos me dan el pésame. Pero la televisión es así, son ciclos que se cumplen. Y yo no tengo ningún apego afectivo con Los Venegas, salvo que mis compañeros estén tristes por perder la pega», afirma Carola.
-Tu personaje, la «Paolita», se fue a África, pidió el divorció desde allá y desapareció del mapa. ¿Una palabrita sobre la serie?
-Es curioso, porque yo me enteré en la clínica que se acababa el programa y me lo contó mi hija (Carolina Arredondo). Yo únicamente me preocupé, porque era una fuente laboral, pero ella me dijo «la tele es así, y las cosas en algún momento terminan» y eso me ayudó a entenderlo de esa forma, sin traumas. De verdad, ya está.
Su paciencia casi llega al límite cuando hace un par de semanas a Carolina la convocaron para hacer un pitutito extra con Alberto Castillo en «Morandé con compañía». Ahí su sorpresa fue mayúscula cuando un productor le comenzó a dedicar solabarrietanas frases para levantarle el ánimo del tipo «vamos que se puede», «hay que tirar para arriba» o «ya vendrán otros desafíos».
Marzán se desahoga: «Como que mucha gente aún me asocia con la serie, pero mi vida tiene otro norte hace mucho rato. Vivo en Quilpué y me aperné en esta linda ciudad. Pero por estos días tengo otra gran preocupación, que es la salud de mi mamá. Estoy durmiendo con ella todas las noches y pasé un gran susto. Está muy delicadita y casi se fue a conocer a San Pedro. Eso es lo que me importa».
Ya sin querer tener nada que ver con Los Venegas, Carola está pendiente de Ana, de 74 años, a quien le dio septicemia hepática, los pulmones se le llenaron de agua y se le rompieron unos quistes. Por fortuna, se está recuperando, aunque la actriz sacó una lección: hay cosas más importantes en la vida que una serie de televisión que se acaba.
SU VIDA EN QUILPUE«Hago las cosas que en Santiago nunca hice»
Tras su periplo por Suecia donde experimentó una carrera de cantante (ver foto secundaria) Carolina llegó a Quilpué para instalarse y dedicarse a la docencia.
«Voy a inaugurar mi escuela de teatro profesional en abril del 2011, hago clases y trabajo en el departamento de cultura de la municipalidad. Hago todas las cosas que en Santiago nunca hice», afirma feliz de la vida Marzán.
-Es como el sueño de la casa propia.
-Exacto. Y toda mi vida luché por esto. O sea, yo no soy de las personas que dice: chuta, estoy cesante y no me han llamado. Mentira. Yo invento mis propias fuentes de trabajo y generó necesidades de arte.
«No tengo ningún apego afectivo con la serie.»
Carolina Marzán


