Miedo a los chascones

Fecha:

A algunas personas les preocupa sobremanera el aspecto de los demás, no porque les produzca curiosidad o admiración, sino porque con gusto meterían a todos los mamarrachos bajo una ducha de ácido fénico y Launol.

Miedo a los chascones  

En la tarde de ayer se divulgó un curioso instructivo del Sernatur acerca de la presentación personal de los informadores turísticos. El documento parecía redactado por el capitán Von Trapp para sus hijos: uniforme limpio y planchado, la camisa adentro del pantalón, máximo dos anillos sobrios, escritorio libre de objetos personales, prohibidos los tatuajes, prohibidos los piercings, prohibido el teñido de pelo en colores «poco naturales», prohibidos los gorros, etcétera. Los hombres, afeitados al ras, corte de pelo «convencional en estilo» y largo que no alcance el cuello de la camisa. Las mujeres, cara limpia o maquillada «en tonos piel», uñas limpias o pintadas con barniz transparente.

Al parecer, hasta el propio gobierno se sintió avergonzado por ese bochornoso manual de la ñoñería y decidió anularlo de un solo paraguazo, evitando así que nuestras oficinas turísticas parecieran cantones de reclutamiento o quioscos informativos de una retorcida secta adoradora de la endogamia y la clonación.

No es nuevo este asunto de los instructivos anulados. Pese a que no han tenido efecto, sí han dejado su estela grabada, igual que esas marcas de territorio que realizan los felinos como quien no quiere la cosa. Es claro que a algunas personas les preocupa sobremanera el aspecto de los demás, no porque les produzca curiosidad o admiración, sino porque con gusto meterían a todos los mamarrachos bajo una ducha de ácido fénico y Launol, para luego cortarles el pelo al cero, afeitarles hasta el último pelo de los sobacos, sacarles los piercings a los hombres, ponerles minúsculos aritos de perlas a las mujeres y borrarles a todos, con lija si fuera posible, hasta el más diminuto y delicado tatuaje de mariposa.

La extravagancia o el desaliño parecieran ser para ellos un defecto que debiera exterminarse. Nada de chascones, barbones, coléricos, hippies, casquivanas u otras especies que se alejen estéticamente de ciertos rígidos cánones, cuya raíz nunca se quiere explicar, pues su explicación es impresentable y no debe ser muy distinta a la que dio origen a la idea de que los franceses no se bañan y los jamaicanos tienen piojos y los chinos son así y los peruanos son asá. En resumen, es miedo a la diversidad y a la libertad de los otros. Mandar a otro a vestirse de tal o cual modo es una manera de dominar, de someter, de controlar y, en fin, de humillar. A ellos no les gusta que cada quien crezca y se desarrolle a su modo; más bien prefieren subalternos cabizbajos, enyugados, uniformados como cercos de ligustrinas, agradecidos poodles o lúgubres cipreses de cementerio.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...