Testimonios e impactantes imágenes de la tragedia en la cárcel de San Miguel
Con más de cuatro años viviendo detrás de la cárcel de San Miguel, Mónica Sánchez sabe reconocer los diferentes tipos de gritos que lanzan los presos. «Había escuchado gritos antes, sobre todo cuando les pegan los de «Antimotines» o cuando se pelean entre ellos, pero nunca nada parecido a lo que escuché esa mañana», reconoce esta mujer que trabaja como asesora del hogar y que vive en una casa con altillo de madera junto con su pareja y un hijo, a 50 metros del penal.
«Nos estamos quemando»«Yo me desperté con los gritos. Estaba con mi hijo y después de como media hora de mirar el humo saqué la cámara y me puse a grabar», cuenta ahora convertida en la autora de las imágenes más dramáticas de esta tragedia. En el video grabado por ella, se escuchan los quejidos y gritos de auxilio de los presos que, a medida que pasan los minutos, se van desvaneciendo como si fuera un espeluznante cuento de terror.
«Abran las rejas», «Saquen los candados», «Nos estamos quemando, cabo», son algunos de los halaridos lanzados por los presos que hicieron despertarse a Mónica Sánchez a eso de las 5.30 de la mañana de ese 8 de diciembre.
Humo negroDe acuerdo con el registro de las cámaras de la cárcel de San Miguel, a las 5.43 horas se detectan emanaciones de humo negro desde el ala norte de la torre 5 que aloja a 484 reos primerizos, condenados y rematados. La mayoría de ellos cumple condenas por robo con intimidación y homicidio, pero también inexplicablemente hay personas con menor compromiso delictual como infracción a la Ley de Propiedad Intelectual (vender películas piratas) y por tener multas impagas. El humo negro sale por las pequeñas ventanas ubicadas en el cuarto piso de la torre que alberga a 146 internos. La señora Mónica se acerca a la ventana de madera y también observa las fumarolas. Hasta ese minuto sólo escucha los gritos y no ve fuego.
El registro de las cámaras de seguridad de la cárcel indica que a las 5.48 horas surgen las primeras llamas desde ese lugar. A esa misma hora llega a Bomberos una llamada desde un teléfono celular de una persona que se identifica como reo de la cárcel de San Miguel. Informa del incendio, sin embargo la operadora no puede chequear la llamada porque en su pantalla aparece la leyenda «número desconocido». El sujeto está muy nervioso.
A las 5.51 horas, el teniente Diego Canelo (23 años) recibe la alarma de incendio y se levanta de su cama en el cuartel de la Tercera Compañía de Bomberos de San Miguel. Junto con su equipo de turno, integrado por Rodrigo Aparicio (22), Nelson Castillo (20), Felipe Yáñez (20) y Walter Jaraquemada (19), parten raudos al lugar del llamado. «Me informan con la clave que se trata de fuego estructural», recuerda Canelo en entrevista con «La Tercera».
Gritos en la menteA las 5.53 horas, Mónica Sánchez decide despegarse unos tres metros de la ventana, para ir a la cómoda y sacar de allí su cámara fotográfica digital que también tiene la función para grabar videos caseros. Revisa si están buenas las pilas y se pone a grabar el dantesco espectáculo que está presenciando. No advierte que está mal puesta la hora así que en el monitor de la cámara aparecen las 4.53, lo que se ha prestado para confusión respecto de la hora exacta de la alarma de incendio y la llegada de los bomberos a la cárcel. Ella sigue grabando y en el video se oyen los desesperados gritos.
«Era impactante. Lo peor es no poder hacer nada por ellos. Si estaban ahí era por algo, pero uno no es quién para juzgarlos», dice conmocionada.
«Hoy (el jueves) volví a ver las imágenes en la televisión y fue terrible. Los gritos los tengo grabados en la mente. He dormido poco, a los puros saltos nomás. Siento pena por ellos», declara la señora Mónica.
Rescatar a los vivosSon las 5.54 horas. En Santiago ya está amaneciendo. Se oyen cantos de pájaros, los gritos de los presos y a lo lejos las primeras sierenas de los carros de Bomberos. «Pasó como media hora desde que me desperté, vi el humo y la llegada de los bomberos», cuenta Mónica. Son las 5.56 horas y llega el carro bomba comandado por Diego Canelo. «Entramos a la cárcel con carro y todo», dice el teniente. Los voluntarios se coordinan con un gendarme e identifican la torre 5 como el sitio amagado por el fuego. El reloj marca las 5.58 de la mañana y la misión del teniente Canelo se modifica drásticamente: «Mi prioridad número uno era cuidar a mi gente y llegar con el carro con agua, pero cuando llego al lugar (la torre 5) la prioridad cambia completamente y se transforma en liberar a los que estaban vivo», dice el voluntario en declaraciones a TVN.
Son las 5.59 horas y en la calle, a la salida de la casa de la señora Mónica, se detiene el radiopatrullas RP2211 de Carabineros. «Estuvieron como tres minutos, miraron y se fueron», explica ella. Han pasado seis minutos desde que ingresara una llamada de emergencia al 133, como lo reconociera el segundo jefe de Zona Metropolitana de Carabineros, general Sergio Gajardo.
Bomberos héroesAdentro de la torre 5, gendarmes y la joven unidad de Bomberos se las arreglan como pueden. Primero llegan al dormitorio sur del cuarto piso. El lugar ya está envuelto en llamas y no hay nada más que hacer. Cada reja está asegurada por dos candados. Uno a dos metros de altura y el otro a 120 centímetros del piso. Estos no se pueden abrir porque están ardiendo debido a las altas temperaturas que provoca el incendio. «Teníamos que abrirlo (el candado), pero no pudimos. A mí incluso me pasaron las llaves, pero era tanta la temperatura que uno se quemaba las manos», recuerda Felipe Yáñez.
Aquí murieron 66 y sólo 5 presos se salvaron por la acción de los suboficiales de Gendarmería José Ormazabal y Víctor Fierro, quienes mojaron una chaqueta y la usaron para enfriar uno de los candados que permitió forzar una reja y sacar a los sobrevivientes.
A las 6.05 de la mañana los rescatistas se trasladan al ala norte, pero la reja también está cerrada con doble candado. Tratan de abrirla, pero se queman porque andan con guantes básicos. Los fierros están al rojo vivo. El lugar es un horno porque el calor se concentra en esta estructura de concreto de 108 metros cuadrados, con pequeñas ventanas cubiertas con persianas de latón. Una combinación fatal con más de 630 grados centígrados. Acá mueren 15 personas, la mayoría por asfixia.
«Los candados estaban cerrados y los presos no podían salir. Nosotros veíamos cómo estaban encerrados y clamaban por ayuda. Pensábamos que estaban liberados, pero no, estaban encerrados», cuenta Nelson Castillo, voluntario que finalmente cortó el candado con un napoleón y salvó a 60 reclusos.
Ministros a la calleSon las 6.12 y el servicio de urgencias de la asistencia pública recibe la primera alerta de Gendarmería. «Accidente con víctimas múltiples» es la clave del llamado y se envían las ambulancias al sector. Se activa un plan de contigencia a cargo del jefe del Samu, Patricio Cortés, que implica avisar a todos los jefes de servicios, incluido el ministro de Salud, Jaime Mañalich.
Los registros de dos de las 20 cámaras instaladas en la cárcel de San Miguel dan cuenta de que a las 6.17 horas se inicia la evacuación hacia las zonas de seguridad. Los 365 sobrevivientes de la torre 5 son llevados a los patios del recinto.
Adentro de la torre hay un infierno: «Vi cosas terribles. Es impresionante observar cómo la gente gritaba al lado mío pidiendo ayuda, clamando por agua», dice a La Tercera el bombero Walter Jaraquemada.
A las 6.30 llegan los primeros heridos al hospital de gendarmería, mientras que los carabineros llaman al fiscal de turno del Ministerio Público para notificarlo de los hechos que están ocurriendo. Minutos antes de esta hora, el Presidente Sebastián Piñera recibe el llamado telefónico de un amigo quien le informa que, aparentemente, había un incendio grave en la cárcel de San Miguel. El ministro Mañalich es despertado con un llamado a su celular a las 6.32 horas.
En el penal ya está desde las 6.40 el director de Gendarmería, Luis Masferrer (fue informado a las 6.00). Éste ya le avisó al titular de Justicia, Felipe Bulnes, quien se desplaza hasta el Ministerio, en la Plaza de Constitución y, desde su auto se comunica con los ministros Rodrigo Hinzpeter (Interior) y Ena von Baer (Gobierno). A las 7.15 horas, Hinzpeter habla con el Presidente y le informa de los hechos.
Cuando son las 7.00 horas llega el primer herido al Hospital Barros Luco. Veinte minutos más tarde (7.20 ), Patricio Cortés, del Samu, pone en alerta a los servicios de urgencia de Rancagua y Valparaíso, en caso de tener que derivar pacientes hasta esas regiones.
Según Cortés, quien se moviliza con dos teléfonos celulares y una radio de comunicaciones, él llegó a la cárcel a las 7.30 horas al igual que el ministro Mañalich quien al enterarse de la tragedia, tomó su delantal blanco de médico y su auto particular con rumbo a la comuna de San Miguel.
Fiscales en caminoSon las 7.00 de la mañana y el fiscal Pablo Salinas está en el edificio de calle Pedro Montt. Recibe la información de Carabineros y se traslada hasta la cárcel. A las 7.40 horas es informado el fiscal Metropolitano Sur, Alejandro Peña, quien se constituye en el lugar a las 9.30 horas. Él estará a cargo de la investigación. Desde las 9.00 horas, también está el fiscal jefe de delitos violentos, Marcelo Apablaza. Faltan tres minutos para las 10.00 de la mañana y recién se está logrando sofocar el incendio.


