Experto en gestión de emergencias revela los errores cometidos en la tragedia carcelaria
Por más que se hable del hacinamiento como uno de los motivos principales que desencadenaron la tragedia de la cárcel de San Miguel, para Michel De L' Herbe, experto en gestión de emergencias, «los incendios son un elemento que han estado presentes en todas las cárceles del mundo y que van a seguir estando por más que se solucione el hacinamiento», advierte. Por esto, uno de los colaboradores del rescate de los 33 mineros señala que se debe mejorar con urgencia los planes actuales de incendios en las penitenciarías, partiendo por tomar conciencia del escaso tiempo que se dispone para abandonar el lugar.
«Una vez que comienza el fuego, el rango para escapar de un incendio es de cuatro minutos y en ese sentido los únicos que pueden responder con la rápidez necesaria son los equipos que administran la cárcel. No se puede esperar a que lleguen los bomberos porque te aseguro que van a pasar varias veces los cuatro minutos, sobre todo en una instalación como una cárcel», señala el experto.
La razón para que exista un rango tan breve para escapar del fuego se debe a que «en ese período la temperatura del incendio alcanza su peak, o flashover, que va entre los 430 y 630 grados, situación que obviamente hace difícil la compatibilidad con la vida», cuenta De L' Herbe. Además, el especialista agrega que los colchones de espuma son otro de los objetos que se deberían erradicar de las penitenciarías: «No es menor cuando se señala el tema de los colchones incombustibles, porque los que son de espuma desprenden un humo altamente tóxico, que finalmente también causa la muerte», asegura.
En palabras del experto, uno de los ejemplos que los sistemas carcelarios podrían seguir es el de los aeropuertos, instalaciones donde cuentan con sus propios bomberos especializados. «No estoy diciendo que al interior de la cárcel se deba tener una compañía completa, pero sí se debe tener una capacidad de respuesta, porque comprenderás que ante un accidente aéreo no se puede estar esperando a que lleguen los bomberos de la comuna que corresponde».
-El sistema actual no es el más adecuado entonces
-Lo que está claro en este caso es que si hubo una vía de escape o procedimiento de evacuación, fue ineficiente.
Otra de las situaciones que no fue bien manejada según Michel De L' Herbe es el contacto con los familiares, donde en un primer minuto Carabineros informó por altoparlantes los nombres de los reos fallecidos.
«Hay una situación errada sobre cómo gestionamos la emergencia en torno a las víctimas. Si recuerdas el caso de Antuco, los familiares estaban en un gimnasio junto con la prensa, mientras un par de personas entregaban los nombres de soldados muertos por megáfono. Y ahí es cuando se produce el descontrol», recuerda el dueño de la empresa Fems, quien describe una situación idéntica a la que se vivió el miércoles pasado en las afueras de la cárcel de San Miguel.
«La verdad es que informar por un megáfono que un ser querido murió, muestra una parte muy mala de nuestra sociedad. A los familiares de los afectados se los debe tratar con compasión, empatía y respetando su privacidad y dolor», resume el experto.
-¿Qué medidas se pueden tomar para mejorar el trato hacia los familiares de las víctimas?
-Uno de los elementos que se debe tener en cuenta es definir los espacios que corresponden a cada momento. Se debe tener un espacio para la prensa, otro para las víctimas y un último lugar abierto por si algún familiar quiere dar a conocer su dolor por las cámaras de televisión, opción que es completamente legítima.
Recuadro :
Gabriel Salazar: «A los presos se les atiborra como si fueran basura»
D esde muy pequeño, Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia, conoció de cerca cómo se vive en una cárcel. Criado en la población Manuel Montt, su madre lo llevaba de la mano a visitar a los presos a la ex cárcel pública y juntos les entregaban comida, ayuda y regalos. «Prácticamente crecí viendo cómo se vive en una penitenciaría y en las poblaciones callampas», cuenta el profesor de la Universidad de Chile, quien tiene un diagnóstico claro sobre el incendio que se vivió el miércoles pasado en la cárcel de San Miguel, donde hasta el momento fallecieron 81 personas.
Para Salazar, el problema de fondo es que lo distintos gobiernos «no han sabido integrar a la masa popular y esto determina que la mayor parte de esa gente tiene que sobrevivir del comercio ambulante o de algún tipo de tráfico en el mercado negro, que paga cuatro veces más que el salario minímo». Ya sea luego de la primera infracción o por reincidencia, parte de la población excluída termina en la penitenciaría, sobreviviendo al hacinamiento «y así es como suceden situaciones como éstas», lanza el profesor.
-Lo que comenta es similar a la situación de Bastián Arriagada, el joven que murió estando preso por vender CDs piratas.
-Claro, porque la solución no es castigar a la gente que cometió un delito. El tema es que se deben crear condiciones de desarrollo para que no haya gente que tenga que cometer delitos para vivir mejor.
-Si no se hacen cambios profundos, ¿cree que se pueden volver a repetir más accidentes de este tipo?
-La sociedad tiene una política denigradora hacia la gente que vive al filo de la ley y que de alguna forma trata de tener una mejor vida. A los presos se les atiborra como si fueran basura y mientras eso ocurra, el odio que transmite el sistema hacia ellos va a provocar más reacciones violentas como éstas.


