José cuenta cómo terminó adorando a la presidenta del PPD y qué piensa de la muerte de su papá
Admite desde Washington que no comulga con la imagen de la familia tradicional de izquierda, que tiene cero vocación de víctima y que el 27 de diciembre llegará a Chile.
José Tohá dice no tener nada contra la gente que se suicida. Si su padre, ex ministro de Allende, se hubiese ahorcado como se dijo por años desde el régimen militar, él no lo habría juzgado. A José, que vive en Washington desde que ganó el «No», que admira a rabiar a su hermana Carolina y que se mantuvo lejos de la política, sumergido en la arquitectura, fuera del perfil red set chileno y sin imágenes de detenidos desaparecidos colgando en el pecho, solo le interesa que la justicia diga la verdad. «Me importa más que hacer justicia», dice, «porque cuando una persona ya está muerta, no hay justicia».Los peritajes para aclarar la muerte de su padre reabren la herida familiar. Él, pragmático y autodefinido como un hombre con «cero vocación de victima», dice que es un «dolor sano». «No creo que vaya a llegar el momento en que uno lo supere ciento por ciento y que no sienta dolor. Pero estamos dispuestos a asumirlo, es el precio que uno paga por encontrar la verdad y estamos dispuestos a pagarlo», afirma.
-¿Cómo ha vivido la familia todo este proceso?
-Mi padre era una figura que dentro de la familia es una especie de patriarca ausente. Afecta a la familia, a sus hermanos, hermanas… Pero como esto no es algo de ahora, las reacciones no son nuevas. Yo sé más o menos cómo reacciona mi hermana en una situación así, por ejemplo. Ahora, ella por ser una figura pública y para que esto no se transforme en un hecho político, creo que ha tratado de mantenerse lo más al margen posible.
-¿Y cómo conlleva ella todo esto?
-Ella tiene una labor que es más que complicada. Mi hermana es una persona bien extraordinaria, bien especial y tiene un sentido de la responsabilidad y del deber bien duro y no lo dobla. Ella tomó la decisión de estar en el PPD, lo que conlleva un montón de costos. Está dejando todo eso en la esfera pública y la muerte de mi padre, en lo privado.
-¿Eres muy apegado a la presidenta del PPD?
-La verdad es que nosotros crecimos bien distanciados. Y reaccionamos de manera muy distinta a lo que nos ocurrió. Yo me rebelé contra el tipo de familia política tradicional de izquierda que pasó por el golpe. Me dediqué a pasarlo bien y ser un poco más frívolo. Y mi hermana fue muy activa políticamente. Y cuando ella se salió de la esfera política y se fue a estudiar a Italia, la fui a ver. Ahí nos reconectamos. Y desde ahí que somos inseparables. Yo la adoro, tengo la admiración y mayor respeto por mi hermana.
-Acaba de ser la exhumación de los restos de tu padre, ¿se juntará la familia a efectuar un funeral como corresponde?
-Es muy probable que haya después una ceremonia de funeral nuevamente. Yo no fui al funeral original, por lo que hay algo emocional fuerte. Por tanto, quiero estar y voy a estar. Llego el 27 de diciembre.
-Te declaras lejos del mundo político, pero ¿qué te provoca que sea el primer gobierno de derecha post dictadura el que emprenda una querella por la muerte del ex ministro de Allende?
-Yo estoy muy agradecido. Feliz que lo hayan hecho. Sea este gobierno u otro. Cuando se trata de la muerte de un ministro de Estado, tanto de la Concertación, socialista o de un partido de derecha, el gobierno tiene que ser parte de eso. Sea Jaime Guzmán, sea quien sea. Es una obligación.
-Lo hallaron muerto a los 47 años
José Tohá González no sólo fue amigo de Salvador Allende, sino su ministro del Interior y luego de Defensa. Periodista y abogado, se caracterizaba por tener buenos lazos tanto en su partido, el PS, como entre grupos de derecha, cuenta su hijo. Como titular de Defensa soportó la presión del llamado Tanquetazo. Sin embargo, fue detenido el día del golpe militar y llevado a trabajos forzados a Isla Dawson. Cuando se debilitó su salud, fue trasladado a un hospital militar en Punta Arenas y luego al de Santiago, donde lo hallaron muerto, ahorcado. Supuestamente se había suicidado, a los 47 años, pero eso es justamente lo que indaga ahora la justicia.


