Juan Hurtado y su restaurante en Massachusetts
Su carta de degustación incluye empolvados, alfajores y empanadas.
En el número 26 de Province Street, en pleno centro de Massachusetts, Estados Unidos, un edificio tiene un curioso nombre en su fachada. En grandes letras de neón verdes y amarillas, se lee: «Chacarero». Para los gringos de la zona, el nombre resulta un verdadero trabalenguas: Cha-ki-re-rou, dicen casi trapicándose.
Para el chileno Juan Hurtado, el dueño, la palabra es un ejercicio de melancolía, pero también de orgullo. El bautizo de su local fue una forma de recordar la historia de 36 años de dura pega, que partió en Valparaíso con 22 años y terminó en Massachusetts, con 58. Entre medio viajó como marino mercante, recaló en casi todos los puertos del mundo hasta que regresó a Chile.
«En ese viaje conocí a mi esposa y ella me convenció de irnos a Estados Unidos». Ya en gringolandia, Hurtado acudió a los sabores chilenos para hacer pie económicamente.
«Se me ocurrió venderles chacareros a los americanos. Partí con un carrito, con el que me instalaba en una esquina. Los gringos se volvieron locos y ahí empecé a crecer. Un día una reportera del Boston Globe me hizo un reportaje y en adelante no paré, hasta que llegué a este restaurante», explica.
Los sándwiches criollos Hurtado los hace casi con los mismos productos.
«Para el chacarero reemplazo el ají chileno por el jalapeño, porque no hay como traerlo. Aún así, a los gringos les encantan», cuenta.
Hoy la carta de su restaurante, además de las diferentes versiones del sándwich principal, incluye empanadas de pollo y carne, empolvados en una versión gigante, alfajores, ensaladas, entre otros.
Actualmente Hurtado tiene dos locales, ambos en Massachusetts, donde da trabajo a 18 personas y vende más menos mil sándwiches en sus dos locales por día.


