Carlos García, el historiador de las reinas de belleza
Los concursos de bandas y coronas son su pasión desde 1978. Sabe de nombres, vestidos, historias y estadísticas. Y también de mitos.
En 1986 Carlos García Hernández tenía 15 años. Estudiaba en el colegio Seminario San Rafael, de Viña del Mar, cerca de Chorrillos. Pero cada dos o tres semanas faltaba -con el permiso de su familia, según él-, tomaba el bus y partía feliz a Santiago, a Providencia 727, donde estaba la revista Paula.»Tenía bastantes más patas que ahora», reconoce este comunicador social de 39 años, egresado del AIEP y a punto de licenciarse nuevamente, esta vez en historia del arte de la Universidad SEK.
En los años 80, sin embargo, Carlos viajaba con mochila, pan con mortadela y un jugo Kapo. Y no para ver fútbol ni grupos de rock ni amigos. Lo suyo, su pasión y su locura, eran las misses, los concursos de belleza, las candidatas. Y manejaba sus estadísticas tan al dedillo como ese cabro chico que desde el lunes ya se sabe la formación de Colo Colo o de la U para el siguiente fin de semana.
«La señora Anita Brito manejaba el archivo de la revista Paula, por aquel entonces organizador del Miss Chile, y ella me dejaba entrar, hojear las notas, ver fotos de los casting y empaparme de todos los datos», cuenta Carlos.
-¿Qué te decían tus compañeros?
-Pura buena onda. Me echaban tallas y me pedían vaticinios del resultado.
De hecho, ese 1986 fue un año crucial. «La monarca reinante era Mariana Villasante, una tipa regia, preciosa, inteligentísima. Dejaba la vara alta, pero entre las candidatas había una en la que muchos tenían grandes expectativas. Se llamaba Cecilia Bolocco. Era la época de oro del concurso», recuerda.
-Eran años duros también.
-Por supuesto. El apogeo de estos concursos se dio a fines de los 70 y mediados de los 80, y estuvo circunscrito a un momento histórico y socio-cultural muy particular. Había pocos medios de comunicación, pocos canales abiertos, y se vivía sin internet ni TV cable. El fuerte de la parrilla programática eran las series extranjeras, como Dinastía , Dallas , El Hombre Nuclear y Los Ángeles de Charly . Y con eso nos entreteníamos. Pero también había mucha tensión política, así que las vías de escape eran el Festival de Viña y los Miss Chile. Eran una ventana al mundo, para ver cosas diferentes.
-Tú eras niño.
-Sí, pero recuerdo mi primer Miss Universo por la tele. Fue el de 1978, en Acapulco. Quedé alucinado. Por eso los seguí viendo. En 1980, por ejemplo, en el ex Teatro Casino Las Vegas, actual Teatro Teletón, las entradas para el concurso se vendían a través de la Fundación Cema-Chile, y fue su presidenta, Lucía Hiriart de Pinochet, quien recibió una flor de parte de cada una de las candidatas como símbolo de lo que ellas esperaban para el país. O sea, obviamente que el concurso también servía para distraer.
Platón y la belleza
Hace pocos días la fundación «Misses por una Causa», presidida por Andrea Muñoz, ex Miss Chile 1999 -esa que causó furor en Trinidad y Tobago con un vestido de cobre-, celebró sus 11 años de existencia. Y uno de los oradores de la gala en el Palacio Cousiño fue justamente Carlos García, presentado como el historiador del mundo «Miss» y quien se dio el lujo de citar a Platón y a Gabriela Mistral para hablar de las reinas de belleza. Bajo aplauso cerrado.
«Mi proyecto es escribir un libro sobre ellas, pero que sea como una crónica de un momento de nuestro país», cuenta el comunicador, quien reside en un confortable loft de calle Rosas, en el centro de Santiago, rodeado de revistas y anuarios de concursos antiguos donde se arremolinan datos que él, como nadie, retiene fresquísimos.
«¿El primer Miss Universo? Fue en Estados Unidos, en 1952, con los trajes de baño Catalina. Se presentaron 35 países. La candidata de Chile fue Esther Saavedra, quien resultó Miss Simpatía».
-¿Alguna otro datito del baúl?
-Puf, miles. A ver. Chile también hizo historia en 1982, cuando presentamos a nuestra candidata con un traje conceptual de cobre. Era Jenny Purto y lo confeccionó Luciano Brancoli. Muchos nos imitaron después de eso.
26 del mundo
Además de estudiar, García Hernández lleva años colaborando en la producción y organización de Miss Chile y de otros eventos con mujeres bellas. Obvio, su naturaleza le dicta pensar en reinas. «Por ejemplo, la periodista Mónica Rincón habría sido una tremenda Miss Chile, bella e inteligente», lanza el cronista, quien hace pocas semanas estuvo a cargo del «Miss Vyva 2010», que finalmente ganó Camila Stuardo.
Claro que de todos modos a Carlos le falta su alma máter, porque hace cuatro años que nuestro país no tiene un Miss Chile, franquicia que actualmente maneja el empresario Luciano Marrocchino. La última reina fue Belén Montilla, el año 2006.
«Aún así, sigo atento y metido en el ambiente. Ahora estoy mandando una candidata al Miss Café, en Colombia. Y tengo otras cuatro o cinco listas por si reaparece el concurso», dice.
-¿No te aburres?
-Pero si es un mundo apasionante, competitivo, como el de los deportistas de élite, en el cual Chile tiene un nombre. No somos sólo la Cecilia Bolocco.
-Pero uno se quedó con la idea de que no nos iba muy bien.
-Al contrario. Trece candidatas llegaron a las semifinales del Miss Universo y dos de ellas quedaron entre las 10 primeras: Cecilia (1987) y Uranía Haltenhoff (1990). Además, hay dos Miss Simpatía. En el Miss Mundo tenemos tres semifinalistas y una Miss Simpatía, en 1966. Y en Miss Earth poseemos tres finalistas y una ganadora: Hil Hernández, el 2006. O sea, nuestro ranking mundial no es malo.
-¿Hay uno? ¿Cómo en el fútbol?
-Obvio, en los concursos de belleza también hay cabezas de serie y todo eso. Dentro de un concierto de 110 países Chile anda por el puesto 25 o 26.
-¿Qué otras mujeres podrían haber sido misses?
-Bueno, ya te dije que la periodista Mónica Rincón es estupenda. Habría sido increíble. Y su hermana Ximena, la senadora, también. Ambas tienen una estampa increíble. Andrea Molina, la Tere López -una modelo de los años 80-, la actual modelo Josefina Montané, Carolina Parsons y en su tiempo María Angélica Cristi, todas geniales.
-¿Qué sientes con las bromas a las misses y sus errores al hablar?
-Es injusto, porque los futbolistas y los políticos también se equivocan. Entre las misses hay personas inteligentes, pero como cualquier ser humano algunas se ponen nerviosas y a veces se bloquean con la presión de una cámara.
-¿Cuál es la Top 1 Miss Universo?
-Margaret Gardiner, de Sudáfrica 1978, y Sushmita Sen, de India 1994, quien visitó nuestro país.
-¿Y las mejores de Chile?
-Tantas, pero me vienen a la mente Mariana Villasante (1986), Mary Anne Müller (1978), Andrea Muñoz (1999), llena de compromiso social, y Jenny Purto (1982), ya fallecida. Puro garbo.
-¿Volverá el Miss Chile?
-Tal vez, pero no como antes. El mundo cambió y nunca más será el centro de atracción del país entero.
Recuadro :
Chile, antes y después de Cecilia
E l 26 de mayo de 1987, en Singapur, Cecilia Carolina Bolocco Fonck fue coronada como la primera, y hasta ahora la única, chilena Miss Universo, en una noche de otoño en que los santiaguinos incluso salieron con banderas a celebrar a Plaza Italia.
Según Carlos García «ella alcanzó a vivir la época dorada del concurso, y no sólo lo ganó, sino que además es la única ex reina que después ha sido invitada a animar y conducir el evento principal, y no sólo a ser jurado o notera tras bambalinas. Marcó un antes y un después. Y además tuvo otra gran gracia».
-¿Cuál?
-Que en esa época todas las candidatas sudamericanas se juntaban primero en este continente, celebraban un concurso entre ellas, y luego partían al Miss Universo. Y en esa clasificación Cecilia no figuró para nada. Perdió el Miss América. Pero rápidamente se repuso, a los pocos días viajó a Singapur y bueno, ya sabemos qué pasó».
Belén Montillo, la última reina
Chile participa en el Miss Universo (marca del certamen que actualmente le pertenece al magnate Donald Trump) desde 1952. Entre los años 1972 y 2002 lo hizo ininterrumpidamente. Luego se ausentó el 2003, se retomó desde el 2004 y la última Miss Chile fue Belén Montillo (en la foto), elegida el 2006. Después no se han enviado candidatas.
Para participar en esta cita mundial se debe pagar una cuota cercana a los 20 mil dólares, pero también hay que tener una franquicia de exclusividad, que para nuestro país -y para Italia- actualmente está en poder del empresario Luciano Marocchino (foto dos), quien organizó los Miss Universo de Panamá y Ecuador, el 2003 y 2004, respectivamente. Así que sólo en sus manos está la posibilidad de que una chilena pueda emular algún día a Cecilia Bolocco.


