Erick Pulgar se confesó con Byking, el popular streamer porteño
El volante del Flamengo reveló sus gustos culinarios y su deseo de jugar en Colo Colo algúndía.
Byking se ha convertido en toda una personalidad a nivel de redes sociales. El streamer que cuenta con más de un millón de seguidores y que ha dedicado siete de sus 20 años a la producción de videos, dejó rápidamente el rótulo de emergente para consolidarse en el mercado de los IRL («in real life» o en la vida real) de alto calibre.
Por eso, dio el paso que muchos esperaban. Así como en su minuto hizo el referente mundial Ibai Llanos (a quien conoció recientemente en España), Byking se metió en la cancha y comenzó a entrevistar a jugadores de fútbol: el debut fue con Erick Pulgar, a quien había visitado en Río de Janeiro el año pasado. «Este fue mi sangre y nos recibió demasiado bien, todo chilling. Hasta le copié el perfume, pero me estafaron, no era real», confesó.
La cita fue en el nuevo hogar del streamer en la Región de Valparaíso, después de que su casa se quemara en los incendios de febrero pasado. Y Byking -o Bernardo Joaquín Pérez Palacios- hizo sentir en confianza al mediocampista de Flamengo y la Selección chilena.
Apoyó eso sí, el Loko Lukas, amigo de la casa y oriundo de Quilpué, quien le sacó sonrisas al futbolista e interrumpió la transmisión cada vez que pudo, mientras se cortaba el pelo con un barber a pocos metros de los micrófonos. «¿Tu mejor entrenador?», le preguntaron. «Gustavo Huerta, en Antofagasta», respondió Pulgar. «¿No lo conoces?. Ya, para afuera», agregó mientras sacaba de un ala al desordenado amigo de Byking.
Pero no todo fue chacota. Aprovechando la instancia, el seleccionado chileno reconoció algunos momentos duros en su carrera, como la soledad de su llegada al fútbol italiano, específicamente al Bologna, en 2016. «Después de la Copa América que ganamos, los primeros dos años fueron fríos. Los europeos hacían sus grupos. En el equipo había jugadores de Grecia y varios países, y cada uno por su lado. Franco Zuculini, un argentino, me recibió pulento.
También llegaron colombianos y uruguayos, pero después fui el único sudamericano del equipo, no conocía el idioma y pensaba que todos hablaban mal de mí», recordó.
«Estaba solo y quería volver a Chile. Extrañaba mucho a mi familia. Mi sueño era jugar en Europa, futbolísticamente estaba preparado, pero no en lo emocional. Quería agarrar un avión y volver. Pero un día vi a mi amigo Lucho y a mi mamá de sorpresa en el hotel. Me ordenaron la mente y gracias a ellos me quedé allá», valoró.
El hilo conductor del stream cambiaba continuamente. Loko Lukas se puso a bailar un clásico de la Sonora Malecón mientras Pulgar explicaba las diferencias entre el fútbol chileno y el de Brasil. «Es loco. Se diferencia en el público y en cantidad de partidos, (partimos) en enero y no paramos hasta diciembre, jugando miércoles y domingo todo el año. Yo, que llevo dos años en Brasil, ya me acostumbré, aquí en Chile juegan dos veces a la semana y ya están reclamando», reflexionó.
¿Una anécdota? Cuando cambió el colegio por el fútbol: «Llegas a un límite en que es una cosa o la otra. A mí, además, no me gustaba andar con el pelo corto, era pokemón (la tribu urbana se caracterizaba por el cabello apelmazado), con chocos (pelos de la nuca largos). Lo malo fue que en Antofagasta me subieron al primer equipo, y a la primera semana me pelaron, al toque, su bautizo, pelado al cero».
¿Comida favorita de Pulgar? «El mote guisado. ¡Vamos para la casa a comer un día con mi vieja! O para hacerla más corta, la cazuela, lo que más extraño allá», le dijo a Byking. ¿Más confesiones? Que cuando firmó su primer contrato, se compró un televisor y un horno microondas: «Me encalillé al tiro». Además tiene el 80 por ciento del cuerpo tatuado y una deuda pendiente para su futuro como futbolista.
«Me gustaría jugar en Miramar Sureste de Antofagasta. Mi barrio», estaba contando el mediocampista, cuando lo echaron al agua los amigos que lo acompañaron a la cita. «El hombre sabe que tiene que llegar a Colo Colo», se escuchó fuera de cámara. Pulgar cerró los ojos en señal de aprobación. «Sí? ahí la vamos a dejar. Si no, mi abuelo me va a penar toda la vida. Estoy cagao», reveló el jugador de 30 años.
Finalmente, a modo de repaso, Pulgar calificó a sus compañeros de la Roja. «El que arma la jugada, Charles Aránguiz. El goleador, Edú (Vargas). Alexis Sánchez, el bueno para la pelota. El que es de barrio va a cachar al toque a lo que me refiero». ¿A quién traería a un stream? «Al Edú y a Arturo (Vidal), a los dos», completó.


