Luego de despedirse del matinal «Contigo en la mañana», donde fue la conductora por seis años, el sábado 28 de diciembre Monserrat Álvarez partió hacia Coyhaique. Por esos lados pasó el Año Nuevo y estuvo cuatro días sin conexión al celular.
«No es que me quisiera desaparecer, sino que justo una amiga que vive por acá en un lugar increíble nos invitó», cuenta la conductora desde Valdivia, su segundo destino sureño en estos días libres antes de arribar a TVN, su nuevo lugar de trabajo.
¿Cómo fueron esos días desconectada?
«Increíble. Porque también estaba, obviamente, con muchas llamadas telefónicas, mensajes de Whatsapp, entrevistas, y fue solamente suspender un poquitito eso. Entonces entras en un escenario natural distinto y todo se pacifica de inmediato. Me hizo súper bien, fue reenergizante y ando súper contenta y emocionada con la despedida que me hicieron en el matinal. Fue súper bonito todo lo que escuché y recibí. Y ahora en Valdivia tengo un matrimonio este sábado y mi hija vive acá, así que me voy a quedar una semanita».
¿Es fácil para usted desconectarse?
«Soy muy buena para desconectarme. A ratos íbamos a un lugar donde había señal y a mí me daba lata porque me es fácil ignorar el celular. De verdad que en vacaciones me gusta mucho no saber qué pasa. Pero cuando tengo que volver a trabajar, empiezo a enchufarme tres días antes».
En estos días, la actividad que más disfrutó es «conversar con mis amigos y mis amigas, nos bañamos en un lago, tomamos vino, pero lo que más he hecho es conversar y dormir. Ha sido demasiado rico».
Una de las preguntas que más le ha tocado responder es por qué decidió abandonar el matinal donde, junto a Julio César Rodríguez, lideraron la sintonía por cinco años.
«A esta edad, en este momento de mi vida, podía acomodarme en el sillón y hacer lo mismo de siempre o pegarme un remezón de motivación y desafíos. Pero la verdad es que no lo busqué, llegó (la oferta de TVN) y pensé ya, fantástico. Los cambios son necesarios, pero yo también estaba súper bien ahí (en CHV) y justo se dio la oportunidad», reflexiona.
¿Escribir su libro «Sin bochornos» se vinculó a esas ganas de cambiar?
«Me pasaron dos cosas importantes con el libro. Descubrí que si uno encuentra cosas que hacer que te entretienen, trabajos que te motivan porque son cosas nuevas, uno tiene energía. Entonces para mí fue súper importante descubrir que sí tenía la energía para hacerlo. Fue una bonita sensación que quiero que se replique. Me hizo muy bien tener ese desafío».
Nuevo canal
Después de 14 años vuelve a TVN, un lugar donde fue «socia fundadora» de «Estado Nacional», animadora de «Esto no tiene nombre», conductora durante muchos años de las noticias AM, entre muchas otras labores. «Las oportunidades que me dio TVN de ir progresando, probando distintas facetas, fue invaluable, una escuela impresionante. Para mí es llegar a un lugar familiar», relata.
Cada cierto tiempo salía el rumor de que se llevaba mal con Julio César Rodríguez.
«Te lo juro que, de partida, nuestra relación siempre fue de menos a más. En general tuvimos una convivencia muy buena, muy complementaria y de alguna manera Julio me lo ha hecho sentir así. Él me dijo no puedo creer que te vayas cuando ya nos entendemos tan bien con una mirada. Tenemos una forma de operar de cómplices, nos conocemos mucho. A veces tuvimos roces, pero son divertidos, porque no fueron roces por quién tiene más cámaras, sino de estar en desacuerdo en alguna idea. Pero fue una súper buena experiencia».
¿Tiene ganas de chasconear el matinal de TVN? ¿Va a seguir siendo buena para la talla?
«Para mí el matinal es un espacio que, por definición, no tiene pauta, en el sentido que muchas veces está determinado por la contingencia, por lo que está pasando esa mañana. Entonces la idea es que sea un matinal donde uno pueda transitar en la versatilidad desde lo informativo, lo ciudadano, hasta poder reírnos y relajarnos en la mañana. Eso a mí me acomoda mucho porque yo soy todo eso: me gusta la información, las noticias, pero también me gusta reírme, bailar, echar la talla, lo que sea».