En los matinales asistimos a una relativización indiscriminada del conceptode urgencia noticiosa.
El 11 de septiembre del 2001 Canal 13 interrumpió su programación habitual (a esa hora daban «La mañana del 13») para mostrar en vivo y en directo el atentado a las torres gemelas de Nueva York. Ignoro por qué toda la gente que conozco señala haber estado viendo ese matinal y no otro cuando se registraron tan históricos hechos.
El caso es que tanto Paulina Nin de Cardona (es un solo apellido, el materno es Muñoz) como Carlos Zárate quedaron en el inconsciente colectivo de muchos televidentes chilenos. De hecho fue ella quien, al ver el segundo avión secuestrado estrellándose contra uno de los megaedificios, dijo: «No se puede dejar de suponer que es un atentado. Son como kamikazes», poniéndonos a todos la piel de gallina. ¿Vendrían más aviones en modo proyectil? ¿Se desataría una guerra global? ¿Eran los yihadistas (lo que se confirmaría después)? ¿Los rusos? ¿Los chinos?
¡Ese era un extra! No los de ahora. «Contigo en la mañana» pone en pantalla «Último minuto» para cubrir la huída de un automovilista de fiscalizadores del Ministerio de Transporte y Carabineros en Peñalolén. «Buenos días a todos» es otro que bien baila. En cualquier momento veremos: «Está pasando», seguido de un móvil de Iván Torres comprando churros en Algarrobo.
Y los franjeados mañaneros de Mega y Canal 13 que no se me vengan a hacer los cuchos, que bien seguido contribuyen a chacrear la noción de «extra periodístico», suceso que amerita dejar todo de lado e irrumpir en la parrilla programática cotidiana, habida cuenta de su incuestionable valor noticioso.
Hoy ni siquiera las entradas y salidas de la cárcel de Cathy Barriga y Jorge Valdivia ameritan esa clasificación, ya que son pan de cada día y por lo tanto van perdiendo atractivo informativo.
Si no se ponen más selectivos con este recurso se corre el peligro de que nada llame la atención. Si cada cinco minutos los matinales van a apretar el botón de pánico periodístico, la capacidad de asombro de la teleaudiencia va a experimentar una caída libre.
¿Muerte de un famoso? Extra, te lo compro. Pero que sea famoso-famoso, ¿eh?
¿Fuga masiva en un penal? Ya, también pasa. Me gustó lo de «masiva». Y si es de corte cinematográfico, vamos con todo al aire.
¿Cambio de gabinete? Solo si Boric designa como ministra a Evelyn Matthei.
¿Asalto en una bencinera? Chuata. ¿Otra más? Depende de las imágenes y del modus operandi.
¿Discusión en el Congreso? ¿Y cuál es la novedad?
No matemos la gallina de los huevos de oro, chicos.


