Alcaldesa consiguió que el ministro se disculpara en público
Le costó trabajo, tiempo y dinero, pero al final la alcaldesa Carolina Plaza obtuvo lo que tanto quería. Ayer logró doblarle la mano al ministro de Educación, Joaquín Lavín, y consiguió que él se disculpara públicamente por haber asegurado que la corrupción se había instalado en el municipio de Huechuraba.
Lavín no se entregó sin dar la pelea. La dejó plantada un par de veces en tribunales y ayer esperó hasta último minuto para pedir perdón. De no ser por el juez Luis Parra, que le exigió aparecerse en el 16 Juzgado Civil de Santiago antes de la una, Carolina probablemente aún estaría esperando.
Una vez ante el magistrado, el cara a cara fue duro. «Todavía estoy temblando de los nervios», comentó más tarde la rubia, que a la salida del comparendo selló el arreglo con un beso. Bueno, un beso, todo lo que se dice un beso, no. Hablamos más bien un «antibeso», porque apenas se rozaron las mejillas y luego los protagonistas de estas disculpas públicas se separaron casi con indiferencia.
Después Lavín quedó tan descompuesto que hasta la prensa lo incomodó. Al final, le entregó una escueta carta de disculpas a Carolina Plaza y se marchó tranquilo por no tener que pagar los dos mil millones que le pedía la alcaldesa en un eventual juicio.
Apenas se rozaron las mejillas y se separaron de un salto.


