Investigación israelí comparó la forma en que unos y otros pudieron hallar la salida a un laberinto
Los estudios sobre hormigas han inspirado soluciones humanas en áreas como la regulación del tráfico, la optimización de redes de internet y la organización de vuelos, cuenta investigador de la Universidad de Chile.
Ofer Feinerman y su equipo del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel decidieron responder la pregunta y diseñaron un experimento para comparar las capacidades de ambos grupos en tareas colaborativas. ¿El resultado? Las hormigas nos pasaron por encima (pero con elegancia, eso sí).
Publicado en la prestigiosa revista «Actas de la Academia Nacional de Ciencias» (PNAS, por sus siglas en inglés), no solo ofrecen una perspectiva fascinante sobre el trabajo en equipo, sino que también sugieren que los humanos podrían aprender lecciones valiosas de estos insectos.
«Las hormigas superan a los humanos resolviendo problemas en grupo. Han demostrado ser superiores a ellos en un experimento de laberinto», explica en un comunicado el profesor Feinerman.
Para comparar ambas especies, el equipo de Tabea Dreyer, del Instituto Weizmann, creó un laberinto inspirado en el clásico «rompecabezas del piano», usado en robótica. En vez de un piano, los participantes debían mover un objeto en forma de «T» por un espacio con tres cámaras y pasadizos estrechos. Diseñaron versiones a escala para humanos y hormigas. En el caso de los humanos, se estableció la regla de que no podían hablar entre ellos.
Hormigas: líderes sin líder
Lo impresionante de estas hormigas es que no tienen líderes ni reuniones de planificación. Alfredo Ugarte, destacado entomólogo chileno, señala: «Todas las hormigas no dependen de la reina. Ella está totalmente desvinculada; las decisiones se toman de forma colectiva, por lo que es algo prácticamente instintivo frente a situaciones puntuales», dice.
Esta capacidad colectiva de decisión permite a las hormigas coordinarse casi a la perfección. Gracias a su comunicación química y su adaptabilidad, corrigen rápidamente errores y continúan avanzando. Según el estudio, estas cualidades son clave para su éxito en la resolución de problemas en equipo.
Cristóbal Sprätz, joven divulgador de la entomología en redes sociales, con más de 170 mil seguidores, agrega: «Una colmena de 40.000 hormigas equivale al poder cerebral de una mente humana. En Japón está la colmena más grande del mundo, con 300 millones de obreras y un millón de reinas, lo que sería como 7.600 mentes humanas trabajando en perfecta sincronía. Una hazaña increíble de la naturaleza».
¿Y qué pasa con los humanos?
Por otro lado, los seres humanos, aunque poseen una capacidad destacable para la cooperación, tienden a depender más de una estructura organizativa y de jerarquías para abordar desafíos colectivos. Los investigadores afirman que las dinámicas sociales de los humanos, que incluyen la toma de decisiones centralizada, pueden ser un obstáculo para una colaboración más fluida y eficiente. Según Hugo Torres, académico del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, «en los seres humanos, muchas conductas están influenciadas por factores ambientales, llevando a comportamientos egoístas e individualistas en busca de beneficios inmediatos. En contraste, las hormigas priorizan la estabilidad y la persistencia de la colonia, trabajando de manera cooperativa para el beneficio del grupo», afirma
Aprender de ellas
Más allá de hacernos sentir un poco torpes, el estudio también trae lecciones interesantes, de acuerdo al análisis de Torres.


