Aunque necesarias, aseguran que su uso no solucionará los problemas de delincuencia
Dispositivos lanzan una descarga eléctrica y son considerados armas intermedias. No siempre sirve el bastón o el arma de fuego.
El asesinato de un niño y su abuela por parte de un sujeto enajenado, quien durante su escapatoria hirió con el mismo cuchillo que usó en sus crímenes a una carabinera que intentaba reducirlo, no solo marcó el fin de semana; también reavivó la discusión sobre si la policía uniformada necesita de un arma intermedia no letal, que se ubique entre el limitado bastón retráctil y las potencialmente letales armas de fuego.
Hace años que se promueve el uso del taser, un dispositivo que lanza una descarga eléctrica y que con ello inmoviliza a un potencial agresor.
«Más allá de que el taser sea una herramienta complementaria y muy necesaria para el combate contra la delincuencia, la ciudadanía tiene que olvidarse de la idea de que su uso masivo por parte de la policía solucionará los problemas de delincuencia», asegura el coronel de Carabineros (R) Gonzalo Urbina, quien explica que una de las principales limitaciones de este dispositivo, es su corto alcance.
«Al ser un arma eléctrica, el taser funciona con dos cables con dardos de metal, uno con el lado negativo y otro con el positivo, los que al clavarse en la piel, producen una descarga eléctrica que paraliza los músculos por unos cinco segundos», cuenta el asesor en seguridad, quien recalca que se trata de un arma diseñada principalmente para enfrentamientos «face to face», entre policías y delincuentes.
«El taser en ningún caso le servirá a Carabineros para impedir el robo de un banco, en que los ladrones suelen portar armas de fuego; pero sí puede ser muy efectiva en situaciones de violencia intrafamiliar o similares, en que el sujeto a reducir se encuentra a corta distancia», asegura el ex policía, quien destaca que estos dispositivos eléctricos tienen varias complejidades operacionales.
Según el protocolo vigente desde el segundo gobierno de Sebastián Piñera, que entregó unos mil taser a Carabineros, antes de usarlos los efectivos deben cumplir varios requisitos. «El primero es alertar al sospechoso sobre el inminente uso del dispositivo, que solo se puede disparar luego de gritar tres veces ‘taser'», comenta.
A eso hay que sumar que ningún carabinero puede usarlo sin contar con una cámara corporal o la presencia de un segundo policía, que permita justificar su uso. «Eso limita mucho su utilidad, ya que actualmente no todos los carabineros cuentan con dispositivos de imagen y eso muchas veces termina por inhibirlos, ante la posibilidad de que terminen en tribunales», reclama.
Cuándo usarlo
Otro que tiene que opinar sobre el uso de los taser es el coronel (R) de Carabineros Guillermo Benítez, quien diferencia entre las limitaciones operativas del dispositivo, como su corto alcance y su uso respaldado por imágenes; y aquellas que suelen ser un quebradero de cabeza para los policías, como decidir cuándo usarlo.
«Aunque a los efectivos de Carabineros se les entrena para resolver cuándo y cómo actuar, a través de los protocolos del uso de la fuerza, muchas veces hay que estar ahí, en el lugar de los hechos, para entender por qué ese policía tomó tal o cuál decisión», cuenta el ex uniformado, quien recuerda que en América Latina, solo Bolivia y Venezuela no cuentan con esta tecnología. «Chile la tiene guardada en bodegas, desaprovechando recursos valiosos por temor a ser considerados demasiado opresores, cuando en realidad podrían usarla hasta los guardias municipales», aventura.


