El estelar de farándula se ha reinventado y hoy apuesta fuerte por la comedia.
Qué duda cabe de que «Primer plano» ha sido, junto con «Sálvese Quien Pueda», nuestro programa farandulero más icónico. Ahora, en medio del revival de la chimuchina televisiva, está viviendo un regreso bastante osado, tanto desde el punto de vista escenográfico (transgresoramente minimalista, a diferencia de «Only fama» de Mega) como a partir de algunas peculiaridades que han llamado fuertemente la atención de televidentes y prensa.
Tras seis emisiones (Chilevisión, domingo después del informativo central) he llegado a la firme conclusión de que estamos ante un estelar de humor más que de cualquier otra cosa.
Para empezar, en esta temporada el programa cuenta con dos panelistas de un tonelaje mediático insuperable, Pamela Jiles y Patricia Maldonado. Le voy a resumir en un solo diálogo el tipo de interacción que mantienen con el conductor, Julio César Rodríguez. Este domingo él le preguntó a Patricia: «¿le gustaría que Tonka (Tomicic) regrese a la TV?» a lo que la excantante contestó: «Es una de las 150 mil h? que no me interesan». Concédame que esa respuesta es más propia de «Detrás del muro» que del «PP» clásico.
En el tercer capítulo, cuando se habló de la delicada salud de Miguel Piñera, tanto Jiles como Maldonado cuestionaron entre líneas lo fidedigno de esa situación y le informaron al conductor que no iban a llorar, lo que, según ellas, era el propósito de él. Un libreto de humor (negro, pero humor al fin) muy bien aprendido e interpretado en pantalla.
Otro ejemplo de que este ciclo de «Primer plano» hay que abordarlo como si fuera una sitcom es que el mismo anfitrión dice al aire, muy molesto, que se opone al enfoque machista del espacio para el que trabaja, en virtud del cual hacen guardia fuera de la casa de la supuesta amante del marido de Myriam Hernández y aboga porque se realice una cobertura igual de atosigante al apuntado como infiel. Una prueba más de que el humor permite pasar, casi de contrabando, grandes verdades.
Se lo digo: cada engranaje de este programa está diseñado para causar hilaridad. Ahí tiene a Cecilia Gutiérrez, la tercera panelista y una suerte de oráculo de papitas o exclusivas faranduleras. Lo gracioso es que a veces anuncia como primicias informaciones que ya hemos escuchado en otros espacios, los días anteriores. Así pasó cuando afirmó que Jorge Valdivia y Daniela Aránguiz se habían besado al visitarlo ella en la cárcel de Rancagua. Lo había adelantado antes Sergio Rojas, en «Qué te lo digo» de Zona Latina. Humor puro y duro.


