Jaime Martínez es íntimo de Juanito Yarur y anfitrión en un barrio topísimo en EE.UU.
El osornino de 48 años es dueño del Paris Commune y sueña con instalar un centro gastronómico nacional.
El West Village es uno de los epicentros del carrete «chic» en Manhattan, Nueva York. Por sus calles suelen pasear las celebridades que por estos lados sólo vemos en el cine y las revistas, además de anónimos sujetos onderos que dejan del tamaño de una hormiga a los que la llevan en la bohemia nacional.
Pero obvio, parece que hasta en el lugar más recóndito tiene que existir un chileno. Y ahí está. En la esquina de las calles Bank Street y Greenwich Street, Jaime Martínez es el dueño y anfitrión del restorán estilo francés, «Paris Commune», lugar de encuentro de las personalidades que le sacan brillo a la alfombra roja, como Julia Roberts y Al Pacino.
Este osornino de 48 años vive hace 25 en la ciudad estadounidense, estudió comercio exterior en Santiago, y luego de un paseo a New York City decidió que quería vivir allá.
«Me puse a trabajar en una empresa naviera en el piso 29 de una de las torres gemelas, la primera que se cayó con el atentado. Menos mal que no hice carrera ahí», comenta medio en broma y medio en serio desde su casa, a diez minutos del restorán neoyorquino.
La clave del triunfo de Martínez, según él mismo cuenta, siempre ha estado en las relaciones personales que establece, y las amistades han sido fundamentales. Todo lo que es un socialité.
«Yo no me acostumbré nunca al trabajo de oficina y por suerte un amigo que trabajaba como contador de una cadena de restoranes me ofreció hacerme cargo de uno. Ahí conocí a Richard Picasso, el nieto de Pablo, y luego llegué a ser el encargado de finanzas de Le Cirque, un restorán muy reconocido a nivel internacional, durante 12 años. Ese trabajo me dio mucha credibilidad», explica.
Así conoció a su socio Laurence Isaacson con quien compraron el Paris Commune, un restorán con más de 30 años de historia, «el bistró francés más antiguo del barrio». De eso ya han pasado cinco años en los que Martínez ha compartido con estrellas y ha ampliado su capital social sin fronteras.
«Tengo una anécdota súper entretenida. Un día estaba Al Pacino comiendo con una mujer estupenda y yo salí a hablar por teléfono. De repente lo veo afuera con una taza del restorán y le dije a mi amigo que Al Pacino nos estaba robando. Pero no, le llevaba agua a su perro que estaba en el auto», recuerda.
En el Paris Comunne ofrecen vino chileno, pero el sueño de Martínez es tener un restorán ciento por ciento dedicado a las delicias nacionales.
«Quiero que la gente conozca nuestros platos masivamente. Ese es el proyecto en el que pienso ahora», declara.


