Los días de horror de Sandra Bullock: vive rodeada de guardaspaldas

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El FBI investiga a un grupo racista que quiere eliminar a su guagua

Recién divorciada de Jesse James, la actriz además debe enfrentar a un loquito que la acosa.

A lo mejor no es mala idea que Sandra Bullock empiece a prenderle velitas al Oscar que se ganó en marzo. En una de esas, la estatuilla se apiada de la pobre actriz e intercede ante los dioses de las estrellas para que dejen de mandarle pruebas.

El premio de la Academia, que obtuvo por su actuación en la película «The blind side», es uno de los escasos acontecimientos amables que ha registrado su vida en el último tiempo (el otro es la adopción de su hijo Louis), pero también el punto de partida de una serie de desastres que están a punto de convertir el 2010 en el año más podrido de su existencia.

La interminable mala racha de Sandra Bullock partió apenas una semana después del Oscar, cuando el planeta entero se enteró de que su entonces marido, Jesse James, la engañaba con una modelo excesivamente tatuada, y su más reciente manifestación es un complot que amenaza a su guagua, que sólo tiene siete meses, y que ha llevado a la actriz a contar con los servicios de 15 guardaespaldas.

El «National Enquirer» fue el que lanzó hace unos días la alerta sobre una nueva desgracia en la vida de Sandra Bullock. Según ese medio, el FBI investiga un tenebroso plan maquinado por un grupo racista para secuestrar y asesinar a Louis, el inocente niño nacido en New Orleans que la actriz adoptó en abril, impulsados por la indignación que les provoca que la protagonista de «Máxima velocidad» haya decidido transformarse en madre de un infante negro.

El artículo asegura que Sandra Bullock está desesperada. No hay otro estado de ánimo posible. Menos cuando el fanatismo que acecha a su hijo no es el único de sus temores. Hay otros, entre ellos el regreso de un acosador que ha perturbado a la actriz desde 2003 y contra el cual acaba de interponer una orden de restricción.

El tipo, cuyo nombre es Thomas Weldon, no está en sus cabales, por supuesto, porque nadie en su sano juicio va por ahí diciendo que se comunica telepáticamente con sus ídolos. Weldon, de 45 años, sí lo hace. La razón es que padece esquizofrenia y que, como la mayor parte del tiempo no toma fármacos y anda suelto, se imagina que la estrella lo llama, y parte a buscarla.

La última vez condujo toda la noche para llegar hasta la casa de la actriz. Fatigado y ansioso, fue a dar al hospital, y ahí contó que andaba tras Sandra. Cuando no toma el auto para ir a su encuentro, le manda faxes y correos electrónicos, según Accesshollywood.com.

El obseso de Weldon ha hecho lo mismo durante siete años, si bien se vio obligado a retroceder luego de la primera orden de restricción que obtuvo la actriz para detenerlo. También estuvo un tiempo internado, por voluntad propia, y entonces desapareció por un rato. Pero apenas ese mandato judicial venció el año pasado, volvió a la carga.

La nueva orden protege a Sandra Bullock, su guagua Louis, su staff y los tres hijos de Jesse James, su ex marido. La actriz mantiene una estrecha relación con Chandler, Jesse Jr. y Sunny, a pesar de que apenas estalló el escándalo de la infidelidad del barbudo motoquero ella abandonó la casa y empezó los trámites de divorcio.

Legalmente, Sandra y Jesse ya no tienen nada que ver, pero ella sigue ligada a la prole del único hombre que logró convencerla de casarse y al que conoció cuando llevó a un ahijado suyo al programa que éste conducía, «Monsters garage», para que pudiera verlo de cerca.

Su relación con Sunny James es la más fuerte. De seis años, la menor es hija de una ex actriz porno, Janine Lindermulder, que perdió la custodia debido a su adicción a las drogas y a otros comportamientos que le han dado prestigio de mujer deschavetada.

La estrella de «Miss Simpatía» prácticamente crió a la hija de Jesse James y es por eso que, ahora que están divorciados y se fue a vivir a Austin, Texas, el motociclista decidió seguirla y radicarse también en esa ciudad. Para que no se pierda el contacto, fue su argumento.

Janine Lindermulder está indignada con la mudanza, pero mucho no puede hacer: la custodia de Sunny es responsabilidad de su ex marido y por lo tanto tiene derecho a instalarse donde quiera.

Qué curioso: Janine Lindermulder está llana de tatuajes. Con razón al verla uno se acuerda de Michelle McGee, la mujer por la cual Sandra Bullock se vio públicamente humillada cuando aún no había terminado de poner la estatuilla dorada en su biblioteca.

Modelo, escort y aficionada a las impresiones en la piel, Michelle McGee tuvo un romance de 11 meses con Jesse James. Una vez que abrió la boca y contó la verdad sobre el affaire, otras tres mujeres aparecieron de la nada para decir «yo también». ¿Qué hizo el motociclista con apariencia de simpático que acompañó orgulloso a la actriz a recibir el Oscar? Lloró y culpó a su padre por su engaño. Tal cual. En una entrevista con un programa de la cadena ABC, el barbudo alegó que su papá lo había maltratado cuando era niño y que por eso él era gorrero. Además, reveló que Sandra Bullock algo sospechaba de sus infidelidades.

Poco antes de que James se hiciera la víctima en cámara, la modelo tatuada fue involucrada en un intento de asesinato contra la protagonista de «28 días». La información la entregó esa vez el sitio «TMZ», que publicó un artículo según el cual la despechada Michelle (la amante quedó resentida después del escándalo) quería matar a la actriz y a su ex marido, Shane Modica.

Nada pasó, por suerte para Sandra Bullock. Lo mejor para ella es que tiene plata para ir a terapia: Forbes acaba de ubicarla como la fémina de Hollywood que más gana: 56 millones de dólares entre junio de 2009 y junio de 2010.

El peligro que acecha a su hijo no es el único temor. También está el regreso de un acosador que la perturba desde 2003.

 

-Extraña manía de Sandra

Le ha dado por besar a mujeres

Sandra Bullock tiene la peculiar costumbre de besar a las mujeres en la boca. Con frenesí, además, como asegurándose de que las besadas no se le escapen. Las ocasiones más propicias son las ceremonias de entrega de premios asociados al cine y los estrenos de películas.

Una vez en la vorágine de la velada, la actriz de «Amor a segunda vista» empieza a transformarse. Abre los brazos, abre la boca y le planta un beso de lo más apretado a la congénere que tenga enfrente. Entre las víctimas de sus impulsos, hasta ahora, se encuentran Meryl Streep y Scarlett Johansson, que han tenido que aguantarse, no más.

 

-La Bullock tiene una gracia oculta

Sandra Bullock es hija de una alemana, Helga, que cantaba ópera y giraba por el mundo. La actriz pasó varios años de su infancia en Alemania, razón por la que domina ese idioma a la perfección. Este video, que la muestra recibiendo uno de sus tantos premios -en esta ocasión el Bambi, en Alemania, precisamente-, exhibe sus gracias bilingües.

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