Vecinos cuentan sus penurias
En el piso 20 funciona una empresa de reparto de comida. Sus empleados suben hasta diez veces al día las escaleras.
La Torre 11 de la Remodelación San Borja saltó a la fama en enero pasado, cuando una mujer fue fotografiada limpiando los vidrios por fuera en una delgada cornisa en el piso 15 sin ninguna protección. Hoy ese mismo edificio es el que se transformó en el lugar ideal para quemar calorías a la fuerza, debido a su falta de ascensores.Carlos Valladares tiene una empresa de reparto de víveres en el piso 20 y vive en carne propia el calvario de su personal, que tiene que subir y descender los interminables escalones unas diez veces al día.
«Imagínese si a alguien le da un infarto o cualquier emergencia médica en el piso 20 ¿cómo llegan los médicos, cómo lo sacan en camilla?», se pregunta el pequeño empresario, que lleva dos años arrendando en el lugar. «Y más encima tenemos que esperar un mes más para que haya alguna solución», agrega.
Los vecinos se encuentran en los pasillos y aprovechan de rumiar el enojo. Como María Eugenia Guzmán, quien vive hace 32 años en el piso 18. «Antes mi padre bajaba a comprar el diario y a sentarse en el parque. Ahora lleva semanas encerrado», relata. «Nunca antes había pasado algo así», recalca.
En la añosa torre, que se encuentra muy cerca de la Posta Central y de las casas centrales de las universidades de Chile y Católica, habitan varios jóvenes. «Yo estudio cerca y aprovecho de venir a mi departamento en las ventanas de tiempo que quedan entre los ramos», dice el universitario Tomás Revilla. «Pero es indigno tener que vivir así», se queja.
Están obligados a pagar
Los propietarios son responsables
El inciso 2 de la Ley 20.296 expresa que los propietarios son los responsables de la mantención de los ascensores. Al respecto, Juan Carlos Latorre, presidente del Colegio de Gestión y Administración Inmobiliaria, agrega que es irrelevante si lo usa un solo vecino o el edificio completo. Igual todos pagan. «Hay un antecedente con las calderas, que algunos edificios no encienden para ahorrar en gastos comunes. Pero en tribunales se ha probado que la comunidad está obligada a mantenerlas, porque están incluidas en la venta del edificio», explica.


