La ex mandataria se encontraba junto al secretario general de la ONU en El Cairo
Unos 50 manifestantes le impidieron salir del edificio de la Liga Árabe, junto a la plaza Tahrir.
Existen momentos malditos en la vida en los que las personas se encuentran en el instante y lugar menos indicados. Eso le pasó ayer a la ex Presidenta Michelle Bachelet, que sin tener mucho que ver con el conflicto, tuvo que zafar de una dura protesta de simpatizantes libios en Egipto.
La actual directora de la ONU mujer se encontraba junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y a una delegación de 15 personas en el edificio de la Liga Árabe en El Cairo, donde se habían reunido con el secretario general de la Liga, Amro Musa. Luego de una actividad oficial del grupo en la que analizaron la situación de los países árabes, especialmente el caso de Libia, intentaron abandonar el edificio sin sospechar lo que se venía.
Un grupo de unos 50 manifestantes los increparon en la plaza Tahrir, epicentro de la revolución anti Mubarak, y los obligaron a regresar al edificio en el que estaban. «Abajo Estados Unidos» gritaban, según informó la agencia AFP, además de consignas a favor de Muammar Gadaffi y en contra de Reino Unido y Francia. También increpaban a Ban Ki-moon, el blanco de la protesta, por la intervención y los ataques militares que se mantienen en Libia.
La policía tuvo que intervenir, para permitir que la comitiva pudiera refugiarse en el edificio de la Liga Árabe y luego salir del lugar. El incidente, por fortuna, no pasó a mayores.
Tercera noche de ataques
En Santiago, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, justificó la participación de su país en la intervención militar en Libia. «El régimen de Gaddafi estaba asesinando civiles», dijo en la conferencia de prensa que ofreció en La Moneda, agregando que se trata de una maniobra respaldada por la ONU. En Libia, se registró una tercera noche de ataques de las fuerzas aliadas en Trípoli, que habría dejado al menos nueve muertos, según la cadena de televisión Al Arabiya. La ofensiva arremetió con los puertos, el aeropuerto y una base de la marina que está a 10 kms. de la capital.
En Misrata, uno de los líderes de la resistencia declaró a la BBC que «Gaddafi ha bombardeado la ciudad por cuarto día consecutivo», lo que habría dejado 40 fallecidos y más de 300 heridos.
Sin embargo, según la agencia oficial libia Jana, Gaddafi pidió a las personas que organizaran una «marcha verde» hacia la ciudad de Bengasi, con ramas de olivo en las manos para impedir «la agresión extranjera».


