Marcelo Pino, dos veces el mejor sommelier chileno, segundo de América y 24 del mundo, hizo una cata a ciegas
Me gustó mucho más el de Arturo Vidal, lo sentí más vivo, con color más intenso, violáceo. Tiene una explosión de fruta muy agradable, mucha fruta negra, muy especiado, detalló.
Un round extra del Superclásico que se vivirá por la Supercopa el sábado 25 de enero al mediodía (si se juega, claro) fue el de los vinos de Arturo Vidal contra el de Marcelo Díaz. «King 23» y «EmeDe21» son las últimas aventuras empresariales de ambos volantes y uno de los más prestigiosos sommeliers chilenos capturó la esencia de cada uno y formó el debate: ¿Cuál es el mejor?
Marcelo Pino, escogido el mejor sommelier chileno dos veces (elección que se realiza cada tres años y él fue premiado el 2011 y 2014), segundo mejor de América el 2015 y 24 a nivel mundial en 2016 por la Asociación Internacional de Sommeliers, cató a ciegas ambos productos de los futbolistas de Colo Colo y Universidad de Chile y armó un lindo debate en sus redes sociales (marcelopinowine) con un reel de Instagram donde entregó los detalles de su proceso de prueba.
Compró ambos vinos, le sirvieron los dos en copas iguales sin que él viera en cuál echaron cada vino y prosiguió con la prueba, declaró un ganador y dio el primer golpe de Superclásico de este año.
«Me gustó mucho más el de Arturo Vidal, lo sentí más vivo, con color más intenso, violáceo. Aromáticamente tiene una explosión de fruta muy agradable, mucha fruta negra, muy especiado. Tiene el clásico mentolado del Cabernet Sauvignon. En boca tiene una jugosidad que te hace salivar, un tanino muy poderoso, redondo y sedoso a la vez. Muy equilibrado el vino», analizó Pino.
Agregó que la guarda del King 23 es uno de sus principales beneficios: «En general, el vino tiene un peak de crecimiento, después se estanca y, al final, decae, cuando su calidad de fruta, aromas y todos sus componentes ya no son los mismos y ya no vale la pena descorchar. En el caso del vino de Arturo, fácil tiene para diez años más de guarda sin problema».
El dueño del restaurante La Parrilla de Pino en Pichilemu admitió que no son productos accesibles para la mayoría del público por el precio, pero que el de Vidal él sí lo adquiriría para su local, y que está pensando seriamente en incluirlo prontamente.
«No son vinos baratos. El de Arturo me costó 25 mil pesos. No todos tenemos para un vino de ese precio, pero hay mucha gente que sí y restaurantes también. Es un vino que vale la pena pagar, no solo por probarlo, sino para repetir la compra. De igual forma, comprarlo entre cuatro amigos se hace más ameno. El de Chelo Díaz es más accesible, me salió 16 mil pesos, pero entiendo que la calidad del de Arturo va en relación con el precio. Mi idea es tenerlo en mi restaurante. Representa muy bien las características de un Cabernet Sauvignon. Este lo podría beber hoy y lo podría guardar por varios años, muestra mucha juventud», dijo.
¿Qué detalles destaca del vino de Chelo Díaz?
«El de Marcelo Díaz es un blend, lo encontré más ido, más evolucionado. Una fruta más madura y es más cálido en el paladar, más alcohólico. Un tanino más rugoso y con un poco más de dulzor, en definitiva. Quizás me lo tomaría ahora, pero no lo recompraría, bajo mi gusto. Es un vino que está un poco más apagado».
Dada la diferencia de producción entre los vinos, Pino explicó cómo detectar con qué vino acompañar cada comida.
«Cada preparación que uno hace tiene diferentes tipos de concentración de materia grasa, condimentación, especias, intensidad y sabor. Eso uno lo asocia al carácter o tanino de un vino. Si la preparación tiene mucha acidez, como un ceviche de corvina, que es un pescado sin grasas y que tiene muchas hierbas y vegetales, iría bien con un Savignon Blanc, que tiene buena acidez, características de pasto verde, cítrico y herbáceo, se complementan muy bien. En cambio, si tienes un lomo vetado a lo pobre, que tiene mucha concentración de materia grasa, necesitas un vino con estructura, potencia y fuerza, para que pueda soportar los sabores del plato y se complementen. Entre el tanino y la acidez serán capaces de cortar la grasa y limpiar el paladar para que el siguiente bocado sea como el primero», detalló.
Certificado internacionalmente de Advanced Sommelier en Austria 2019 por la Court of Master Sommelier de Londres, Pino detalló cada aspecto de su proceso de cata.
«Para la cata de un vino uno comienza con lo visual. Te muestra los colores y matices de un vino. En el color puedes ver si un producto es joven o ya tiene evolución, además de ver la variedad que es por la intensidad del color, algunos son más rubíes, otros más violáceos. En lo olfativo, hay tres grandes grupos de aromas: los primarios, que se relacionan con la variedad, como, por ejemplo, con la fruta que trae; los secundarios, que se obtienen durante la fermentación alcohólica; y los terciarios, que son los aromas que encuentras en un vino dependiendo de la guarda, ya sea en botella o barrica. Finalmente, vas a la boca, al paladar, donde mides la acidez, el dulzor, el tanino suave o agresivo, la estructura, la fuerza, la potencia o el equilibrio. En esas tres etapas detectas un vino, en grandes rasgos», especificó.
Pino confesó ser hincha de Colo Colo, aunque está rodeado por siete hermanos y amigos de la U.
«Ojalá gane Colo Colo la Supercopa, pero se viene buena la final. Que gane el mejor», comentó.


