Quejas en el chat del edificio: administración prohibió dejar bidones de agua en la conserjería

Fecha:

Copropietaria explica que fue una decisión unilateral, no surgió de la asamblea

Ocurrió en una comunidad de 170 departamentos en Ñuñoa. Los consumidores de agua se mostraron molestos. Hoy se discute otra solución.

A través de un comunicado enviado por la plataforma de administración Comunidad Feliz, un edificio de Ñuñoa informó a sus residentes que desde el 15 de enero quedará prohibido dejar bidones de agua en la zona de la consejería.
El escrito deja claro que la prohibición llega hasta ahí, ya que los residentes podrán recibir directamente el bidón, siempre que estén en su hogar para recibirlos.
Alejandra Huss, copropietaria y exintegrante del comité de este condominio compuesto por 170 departamentos, cuenta que la polémica se desató en el Whatsapp de la comunidad, donde hay 115 miembros entre propietarios y arrendatarios. A algunos les pareció una medida acertada, pero quienes consumían esa agua se mostraron muy molestos.
«Se dio una conversación en el chat y se planteó que no hubo una asamblea de copropietarios en que se pidiera que se saquen los bidones. Fue un tema que nació del comité nuevo que asumió en diciembre y de la administración», explica.
La decisión surgió por la cantidad de bidones que se dejaban cada día en las inmediaciones de la conserjería, a la espera de que las empresas proveedoras cambiara los bidones vacíos por unos llenos para sus clientes. El edificio cuenta con una pequeña garita junto a la reja y no dispone de un espacio para recibir o dejar encargos. Entonces, los bidones se acumulan en la pasada.
«El edificio data del 95, es un condominio antiguo y la conserjería no tiene espacio suficiente. De hecho, la gente deja los bidones detrás de la conserjería, justo donde hay un caminito que da hacia los estacionamientos del lado sur», señala.
El tema se intensifica en verano, cuando el consumo de agua envasada de los residentes sube.
«Son bastante los bidones que se van acumulando y entorpecen la pasada de los vecinos. Ese es el argumento de ellos. Pero que yo sepa, no se ha caído nadie y no ha habido ningún tipo de accidente», afirma Huss.
El servicio de reposición de las empresas no tiene un horario fijo y la costumbre es dejar los envases en la mañana y retirarlos por la noche, cuando los clientes vuelven de trabajar.
«Hay unidades que piden hasta seis bidones por departamento y se quedan todo el día ahí. Hay gente que ni siquiera los retiran cuando llegan. Como también son pesados, requiere agarrar un carro y llevarlos hasta el departamento», indica.
¿Y se siguen dejando en este espacio?
«Sí. Mucha gente reclamó. No se puede de un día para otro hacer esta prohibición. Pero también porque no fue un tema que se haya planteado en la asamblea».
A raíz de toda la polémica, hoy la comunidad está evaluando la posibilidad de instalar máquinas expendedoras de agua.
El administrador Ignacio Vega dice que uno de los inmuebles que tiene a cargo, en Santiago Centro, también se tomó esta medida.
«Hay gente que reclama porque se ven feos, pero también por un tema de aseo. Muchos gotean y a veces ensucian los pisos de los halls», argumenta.
Un condominio de 750 unidades San Miguel es otro que restringió esta posibilidad.
«En este complejo no hay espacio para recibir tantos bidones de agua. Son tres torres y una sola conserjería. Es difícil tener que entregar bidones para tres torres que tienen la misma numeración y donde solo cambia la letra. A veces llegan encomiendas y no les ponen la letra, es un caos», declara Paula Saleh, administradora de este edificio.
 
Una solución
Una medida que están tomando varios condominios es contratar a empresas que proveen el servicio de máquinas expendedoras de agua. Saleh lo hizo para siete de sus condominios.
«La compañía instala una máquina vinculada a la red de agua potable del edificio, que es la que la que purifica. Ellos ponen un remarcador de luz y agua (las personas pagan los consumos). Y adicionalmente entregan un porcentaje pequeño de las ventas al edificio que se va al fondo se reserva. O bien, para hacer mejoras a los espacios comunes», señala.
«Cuando no teníamos máquinas, había mucha venta de agua al interior de los edificios. Compraban el agua afuera, la guardaban en su bodega y la repartían», comenta.
¿Cómo funcionan esas máquinas?
 
«Las empresas cuentan con tres formatos: cinco, 15 y 25 litros. Uno lleva su bidón, lo pone al interior de la máquina y la máquina lo llena. El agua es más barata: la más grande no cuesta más de $2.000 y los bidones reutilizables (de 25 litros) salen $2.500».
¿Cuáles son las ventajas de este sistema?

«Se disminuye la venta interna de agua al interior del condominio, lo que nos genera un resguardo de los ascensores (por la sobrecarga de bidones); los vecinos pueden tener agua en cualquier momento del día y todos los días, y hay un pequeño porcentaje de dinero que ingresa a la comunidad».

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...