Todo le sale mal a Fernanda Urrea en la semana más desafortunada y apestosa de su vida
Le robaron el equipo, le quebraron el vidrio al auto y, más encima, le pasaron un parte. Mejor me fui a acostar, era demasiado, dice la hockista.
En un automóvil que luce un agujero en el lugar donde debería estar el vidrio de la puerta trasera derecha se moviliza por estos días en Santiago la hockista Fernanda Urrea. «¿Que si me pueden sacar algo del auto? Ja, ya no me podrían robar nada más, aparte de la dignidad», explica con una risa resignada, después de sobrevivir sin ataques de histeria a la semana más desafortunada de su vida.
Todo lo contrario a los días felices de 2006, cuando Fernanda marcó ante España el gol de oro que le significó a Las Marcianitas coronarse campeonas del mundo en hockey patín.
Ahora la estudiante de segundo año de medicina en la Usach tiene claro el momento en que la nube negra se posó sobre su cabeza y empezó a desatar los sucesos más desafortunados de su vida. Fue el fin de semana pasado, después de un partido de hockey, cuando estacionó su auto frente al Museo de Bellas Artes.
Se bajó con su pololo a comprar y a la vuelta se encontró con el vidrio quebrado, una piedra en el asiento trasero, la ausencia de su billetera y, lo peor, la desaparición de todo su equipo deportivo.
«Entre el bolso, patín completo, rodilleras, guantes, canilleras y chuecas, deben sumar aproximadamente 700 mil pesos. O sea, ahora quedé en el limbo, no tengo nada que hacer, no tengo patín, no tengo nada», repasa amargada.
-¿Tienen alguna particularidad los artículos robados ?
-Sí, los patines son dorados. De hecho es un equipamiento súper fácil de reconocer. Yo creo que si lo llegan a vender dentro del rubro del hockey me voy a dar cuenta al tiro.
-¿Los buscaste por tu cuenta?
-Me fui a dar una vuelta hasta al Persa Biobío, porque las veces que le han robado a hockistas siempre terminan encontrando todo ahí, pero no tuve suerte. Mis cosas deben estar en manos de una persona que no tiene idea y probablemente las vendan en diez o veinte lucas, como mucho.
-¿Dejaste constancia?
-Sí, los carabineros me dijeron que la denuncia era para los seguros, pero mi seguro expiró hace justo 10 días.
-Parece un mal chiste.
-Te juro, y para más remate ayer llegué de la universidad derrotada, porque en los locales de Diez de Julio no encontré el vidrio, así que tuve que comprar el original, que me salió muy caro. Y cuando llego a mi casa, recibo un parte.
-Ya, para de contar calamidades, por favor.
-Es que no tenemos cancha para entrenar, así que del Centro de Alto Rendimiento tenemos que irnos sopladas al colegio Saint Mary Joseph, que nos presta sus dependencias. Ahí parece que doblé en un lado donde no se podía, y el miércoles próximo estoy citada al Juzgado de Policía Local de Ñuñoa. O sea, después de eso mejor me fui a acostar, porque ya era demasiado.
-Ojalá que la racha no se les pegue a Las Marcianitas para el Mundial.
-Ese es otro tema. El Mundial de Hockey es a fines de septiembre en España y nos dijeron que no hay plata para pasajes, ni para giras ni para nada. Necesitamos apoyo ahora ya. Todo lo que tenemos para entrenar son dos poleras y ni siquiera de calidad. Y no contamos con camarines. Estamos en peores condiciones que cuando salimos campeonas del mundo.
-«Quedé en el limbo, no tengo nada que hacer, no tengo patín, no tengo nada»-¿El fin del terremoto?
La mala racha de Fernanda es como un terremoto aparte y cada uno de los episodios negativos parecen una nueva réplica. Pero también tiene que reconstruirse y ayer recibió una solidaria noticia. El municipio de San Miguel y un auspiciador acordaron costear a medias la compra de un equipo completo para la goleadora. «Es espectacular, porque ahora iba a entrenar con zapatillas, no hacía la rutina en patines, obvio», comentó ella al enterarse.


