Hernán Astudillo asegura que nadie de la empresa ayudó a su hijo
El joven fue trasladado por su padre hasta el Hospital del Profesor, donde se encuentraen riesgo vital, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
«Papá, me balearon». Al escuchar esas palabras, Hernán Astudillo tomó su camioneta y dejó de lado su trabajo para ir en su auxilio. Su hijo de 17 años y su amigo, mayor de edad, acababan de ser víctimas de un asalto, en la estación de Barrancas, de la Línea 5 de Metro, ubicada entre Lo Prado y Pudahuel.
En menos de 10 minutos, llegaron al Hospital del Profesor, donde el adolescente fue ingresado de urgencia. Al cierre de esta edición el joven se mantenía en riesgo vital, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
«Gracias a Dios mi hijo pudo ser intervenido a tiempo. La operación fue compleja, debido a los daños que sufrió.
Fueron tres órganos comprometidos: pulmón, estómago e hígado», dice Astudillo, conmocionado.
Tarde de scooter
El padre relata que todo comenzó la tarde del sábado. Los amigos disfrutaron de un día de piscina y, por la tarde, tenían planeado ir a Las Condes para andar en scooter eléctrico y comer hamburguesa, uno de sus platos preferidos.
Cerca de las 18:00 horas los jóvenes bajaron al andén de la estación Barrancas para ir al mall Parque Arauco. Al llegar, dice Astudillo, los amigos se habrían sentido perturbados al notar la presencia de dos sujetos armados. «¿Qué nos van a hacer? No pasa nada, estamos en el metro», dice que pensaron.
Sin embargo, los sujetos se acercaron y los amenazaron con un arma de fuego, exigiendo que entregaran las joyas de oro que portaban. El joven de 17 años llevaba una cadena y un crucifijo. «Era la cadena que yo le había regalado para su graduación de cuarto medio. Era una cadenita simple, finita», recuerda Astudillo.
Durante el forcejeo, el adolescente cayó al suelo, momento en que uno de los agresores disparó tres veces, hiriéndolo en dos ocasiones. Los agresores, quienes aún no son identificados, escaparon inmediatamente después.
«Nadie lo ayudó»
Hernán Astudillo denuncia que a esa hora no había personal ni guardias en la estación. «Nadie lo ayudó ni le prestó primeros auxilios. Mi hijo salió por sus propios medios hacia la calle. Metro es totalmente responsable. Él pagó su pasaje. Paz Ciudadana estaba afuera, los agresores pasaron por sus narices y los disparos fueron notorios, todo el mundo corrió», reclama.
A través de un comunicado, Metro dijo que se activaron inmediatamente los protocolos de seguridad para resguardar la seguridad de los pasajeros y trabajadores, y que están colaborando activamente con Carabineros y Fiscalía Occidente para entregar las grabaciones del incidentes. Además aseguraron que «el equipo de estación logró proteger a una de las víctimas y resguardarlo en una oficina, mientras que la persona herida declinó recibir asistencia y se fue por sus propios medios al exterior de la estación».
La investigación la lleva la fiscal de flagrancia Occidente, Javiera Inostroza. «Las víctimas no tienen antecedentes penales, por lo que no hay ninguna forma de poder pensar de que se trataría de algún crimen organizado».
Hernán Astudillo describe a su hijo como un joven sano, hogareño, adorable y respetuoso. Este 2025, planeaba tomarse un año sabático para decidir qué estudiar mientras trabaja junto a su padre como pioneta. También, esperaba obtener su licencia de conducir en los próximos meses.
«Esa llamada devastadora nos consternó a mí y a toda la familia. No puedo dejar de pensar que mi hijo está en un hospital, en riesgo vital, mientras los responsables siguen libres», sentencia el padre del joven, quien en estos momentos está siendo acompañado por sus familiares y amigos.
«Estamos en tierra de nadie, hoy en día tú te puedes parar afuera de un hospital y te pueden balear, o te pueden en la micro», lamenta Hernán Astudillo, con impotencia.


