El singular festín de fin de semana
Al parecer, a alguien le gustó darse un festín de pingüino en Pichilemu, donde encontraron a 20 de estas aves muertas y a tres de ellas les faltaba la pechuga que, según dicen, es deliciosa. Al atardecer del lunes comenzó el misterio. “Yo andaba a caballo por la playa, cuando vi a los pingüinos tirados cerca del mar. Antes había visto un par en el bosque. Fue impactante esa imagen… Había uno chiquitito. Yo creo que los mataron”, recuerda Diego Ibarra, de 14 años, quien divisó primero a las especies muertas en Pichilemu.
Diego le pidió ayuda a su padre, el gobernador de Cardenal Caro, Julio Ibarra, para sacar de la arena a los ejemplares. “A tres pingüinos les cortaron la pechuga, los abrieron con un cuchillo. Alguien los mató y se comió su carne. Recuerdo que cuando llegué a la playa para verlos, conté 13 animalitos; volví el día siguiente para sacarlos y al final había más de 20. Lo concreto es que les sacaron la pechugas y un ser humano se las comió”, apunta Ibarra, quien ayer se querelló por maltrato animal.
La fiscalía local investigará el caso. El gobernador recordó que los pescadores ponen sus redes para atrapar peces, pero más de una vez se han enredado pingüinos y lobos marinos. Los pescadores no se dan por aludidos. Carlos Bazo, presidente del gremio, alega que “no nos comemos a los pingüinos. Los pingüinos persiguen a las merluzas, se enredan en nuestras redes y salen ahogados del mar. Si los pillamos vivos, los devolvemos al mar”.


