Las intensas lluvias dejan hasta ahora a 75 víctimas fatales
Un dramático rescate realizaron soldados del Ejército de Brasil, en medio de las inundaciones que han afectado a la zona sur del país, específicamente en el estado de Rio Grande do Sul.
Los uniformados fueron recibieron el aviso de que una familia se encontraba atrapada en su hogar, en el municipio de Lajeado, que quedaba inhabitable debido a la gran cantidad de agua que ingresó a su interior.
Si bien había cuatro adultos dentro de la casa, resultaba urgente evacuar a un bebé de solo pocos meses que corría serio peligro. El panorama no era nada fácil, pues la vivienda era inaccesible al estar rodeada de agua.
De acuerdo al periódico «La Folha de Sao Paulo», un soldado llegó hasta el techo de la casa descendiendo desde un helicóptero. Para poder llegar al lactante, el rescatista del Ejército debió romper las tejas de la casa con un par de ladrillos que estaban ubicados sobre el mismo techo. Toda la maniobra quedó registrada gracias a una cámara que portaba el uniformado.
Las imágenes muestran a una mujer entregando el niño al nuevo héroe de la familia, para a continuación ponerlo a salvo dentro del helicóptero perteneciente al 2º Batallón de Aviación del Ejército.
El video también incluye imágenes de otra mujer, ubicada en el techo, esperando intranquila para ser rescatada. Un soldado se le acerca para darle calma: «Estoy contigo. Ahora vamos a salir de aquí».
Una tercera, que ya se encontraba en el helicóptero acurrucando al bebé, también le hizo llegar su apoyo con gritos a la distancia: «Tía, respira hondo y vete».
El portal brasileño G1 detalló que «el rescate estuvo a cargo del sargento segundo del Ejército brasileño, Andrwis Victor Nunes, y las imágenes fueron grabadas por la cámara corporal del sargento tercero Lucas Ferreira Leite. Son parte de un grupo que salió de São Paulo para ayudar en los rescates».
Según GZH, el lugar de rescate era de difícil acceso y se temía que el viento , el movimiento del aire provocado por el helicóptero pudiera derribar a la familia o arrojarles tejas.
No es el primer rescate de este tipo que se registra durante los últimos días, pues el viernes recién pasado, personal de la Brigada Militar de Rio Grande do Sul salvó a una pareja y a un perro, en Bom Retiro do Sul, que aguantaban el embate de las inundaciones arriba de un auto.
Además, durante la jornada del sábado se reportó la explosión de una gasolinera de Porto Alegre, mientras se abastecían vehículos que trabajan en el rescate de víctimas del desastre climático. Dos personas resultaron fallecidas.
De acuerdo al último reporte de las autoridades emitido este domingo, la cifra de fallecidos aumentó a 75, y se registran 103 personas desaparecidas. Un reciente balance del daño en la infraestructura eléctrica, asegura que unas 420 mil personas estarían sin energía y 839 mil residencias sin abastecimiento de agua.
El gobernador de Rio Grande do Sul, Eduardo Leite, aseguró que no era el momento de buscar culpables por las catástrofes que han afectado al estado.
Sus dichos se enmarcan en medio de duras críticas por supuestamente haber destinado pocos fondos a la Defensa Civil y a la lucha contra el cambio climático.
«No es momento de buscar culpables, no es momento de transferir responsabilidades. Habrá que trabajar a la altura que exige el momento histórico», indicó. También aseguró que se trata de la mayor catástrofe climática de la historia en la zona.
Una enfermera, de nombre Rosana Custodio, contó a AFP que debió abandonar su hogar en Porto Alegre nadando: «Mi esposo puso a mis dos niñas en un kayak y remó con una tacuara (caña). Yo y mi hijo nadamos hasta el final de la calle, y comenzamos a caminar con el agua al cuello… Fuimos rescatados por una lancha de amigos. Perdimos todo lo que teníamos».


