Esta casa está embutida en el cerro para no arruinar la vista

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El arquitecto Juan Galleguillos le puso un soporte interior que imita la estructura de un árbol

Todo intenta respetar la naturaleza. Las rocas que había en el sitio se usaron para sostener hasta la chimenea.

Un viñatero de Curicó encomendó construir una casa para recibir a quienes visitan y compran vinos en su viña. Quería que fuera algo único, con identidad y que las personas no olvidaran el lugar. Así que comenzó a buscar arquitectos que pusieran en marcha su idea. Llegó donde el célebre Juan Galleguillos, conocido por diseñar obras basadas en la estructura naturaleza como el hotel Montecarlo de Reñaca y el edificio Rosa Blanca de cerro Castillo, en Viña del Mar.
El terreno disponible para construir era un cerro. Pero no querían situar la casa en la loma, pensaba que iba a obstaculizar las vistas a los viñedos. Galleguillos decidió cortar el cerro.
«Construimos la casa de manera que quedara como camuflada bajo suelo y que no fuera un obstáculo visual. No obstruye la perspectiva del paisaje, que es muy bonito. Pero a la vez tiene definiciones estructurales y espaciales diferentes. La cubierta de la casa es un jardín, que está en la caída de la ladera», describe el arquitecto.
«El propietario del terreno quería una casa que se asocie a su vida. Su viña es como su trabajo más importante: vende como 30 millones de litros al año. Además, inteligentemente se pensó como una manera de mantener las condiciones y vínculos que tiene con sus compradores», afirma.
La vivienda de 150 metros cuadrados cuenta con dos dormitorios, living, comedor y una sala de estudio.
«Uno ingresa por la parte de arriba y baja una escalera para llegar al primer nivel de la propiedad», detalla Galleguillos.

Es una casa con muchas formas?

«Todas las estructuras que hago tienen una inspiración en la naturaleza. Cuando chico no tenía en qué entretenerme: no había televisión y la radio ni se escuchaba. No tenía acceso a otra cosa que quedarme en el campo mirando las plantas. Me llevaba una lupa grande que me dio mi papá y con eso me entretenía. Me di cuenta de que ahí había una información infinita, preciosa y muy entretenida. Me fui formando de algo que está al lado, pero que no lo vemos. Cuando estudié arquitectura empezó a aflorar eso: yo tenía que respaldar mis proyectos con algún argumento y mis explicaciones salían de ahí. En ese tiempo no tenía los recursos para comprar revistas ni libros de arquitectura. Tuve que buscar dentro de mí mismo las respuestas. Empecé a sacar todo lo que había visto de niño».

Hay una estructura que parece un árbol.

«Está hecha como soporte de la casa. Se construyó en base a acero y madera. Es una forma de apoyar: es como una mano. Es la manera mecánica en que los árboles se estructuran».

También hay muchas rocas y una de ellas es la chimenea.

«Son rocas que estaban en el sitio. La de la chimenea es una roca muy inmensa que se tuvo que mover entre 16 personas: fue una tarea de titanes. Por eso aprovechamos de darle un lugar importante dentro de la casa.

¿Fue difícil adaptarla?

«Primero se hizo la instalación de la chimenea y después se puso la roca. Tiene su frente abierto y cámara de humo. La cubierta de eso, en vez de hacerla de hormigón o de fierro, la hicimos con la roca.

Complemento del paisaje

El arquitecto Pablo Altikes, admirador y promotor de la obra de Galleguillos, dice que la mayoría de los arquitectos quieren que su proyecto se luzca. Pero en el caso de este arquitecto, sus casas son un complemento del paisaje.
«Existe algo que se llama genio del lugar, genius loci, que son los dioses que cuidan los templos. Cuando uno hace un proyecto de arquitectura en plena naturaleza, las vistas, lo que uno puede ver, son el genio del lugar. Si haces una casa que tapa las vistas, destruyes el genio del lugar. Está en juego la capacidad de un arquitecto de respetar lo que el lugar quiere decir. Si esta casa se construía sobre la cima, las personas iban a ver una casa que obstaculiza el paisaje. Galleguillos decide que la casa se adecue a las cotas de la pendiente y eso no lo hacen todos los arquitectos. La mayoría quiere que su obra se luzca y que esté por sobre el paisaje. Acá su proyecto es un complemento», subraya.

¿Es complejo construir una casa así?

«Como el cerro tiene pendientes, se hacen cotas de nivel: se van cortando las cotas. La arquitectura es como una suerte de escalera. Lo que uno hace son peldaños y sobre ellos vas armando el proyecto arquitectónico».

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