El colorido arquero y Matías Palavecino fueron las figuras en el triunfo 1-0 de Coquimbo ante la UC
Vamos de chico a grande, pero confiados en el equipo que está consiguiendo buenos resultados, dijo Mono Sánchez tras la nueva victoria de los suyos.
Cada toque que brindó este sábado Matías Palavecino fue un deleite para los hinchas de Coquimbo, presentes en el Francisco Sánchez Rumoroso. Lanzamientos en profundidad, paredes, pases entrelíneas para los carrileros y delanteros y carrerones eludiendo rivales hacia el arco rival, fueron parte de su libreto, lo que resultó clave para que su equipo derrotara 1-0 a Universidad Católica.
En un partido áspero, de pierna fuerte y poca pulcritud, los destellos de Palavecino se agradecen. Lo hicieron sus propios compañeros cuando a los 63 minutos lo abrazaron, tras meter un pase que le permitió a Francisco Salinas enviar un potente centro que terminó con Nicolás Johansen anticipando a su marcador en la boca del arco para anotar el único gol del partido.
«Eres un crack, un crack», le gritaban desde el banco cuando todos los piratas festejaban el tanto de la victoria. Luego del gol, el mago siguió cuidando la pelota, indicando el camino que debía seguir el equipo: tenerla en campo contrario y siempre bajo su manija.
Con un libreto simple, sabido, pero efectivo, el local incomodó una vez más a los estudiantiles. Con líneas bien juntas y replegadas, entregaron la iniciativa y el balón a la visita, pero ante cada pérdida universitaria, salían rápido de contra. Ahí, siempre el guía era Palavecino.
En la visita, el mejor fue su arquero Vicente Bernedo. Más allá de un inicio dubitativo, sobre todo cuando debía jugar con los pies, fue clave para sostener a la UC, pues contuvo un cabezazo a quemarropa de Johansen y sobre el final manoteó un tiro que se colaba y le ganó en un mano a mano a Salvador Cordero.
La UC nunca mostró un patrón claro en el juego y terminó abusando de los remates de media distancia. Y cuando amagaba el arco contrario, Diego Sánchez respondía. «Me quedo con la tapada a mano cambiada que le hice a Montes», decía el Mono. Dylan Escobar, en tanto, tuvo un regreso a casa amargo, pues ahora jugando por la UC se fue expulsado a los 43, por doble amarilla. Sin embargo, diez minutos después, Alejandro Azócar se fue a las duchas en el local, tras raspar con la planta del pie una pantorrilla de Cristián Cuevas. El VAR llamó y todo quedó emparejado en la cancha. No obstante, Católica no mejoró.
¿Y Fernando Zampedri? Le costó. Fue bien marcado, recibió un par de faltas, elevó un cabezazo y se fue amargado. En su primer partido como chileno, y en su debut en el torneo, sumó una derrota que les dolió y trajo un nuevo festejo de un equipo que se está convirtiendo en la bestia negra cruzada. El año pasado el cuadro pirata les ganó los dos partidos del torneo y desde 2022 que los cruzados no han podido ganarles a los nortinos. «Vamos a pelear hasta el final. Estamos arriba en la tabla y vamos a entregarlo todo. Vamos de chico a grande, pero confiados en el equipo que está consiguiendo buenos resultados», añadía Sánchez.
Todo mientras el lienzo «Fuerza y coraje, Natsumy, Coquimbo está contigo» se desplegaba con más fuerza, tras la nueva victoria pirata.


