Suma 1.020 días seguidos aprendiendo japonés: He aprendido a conjugar muchísimo
Su rutina es conectarse para completar una lección todos los días a las 3 PM.
Ana Guajardo estuvo en Japón en 2014 y apenas lograba comunicarse: «Es que ellos son tímidos para hablar inglés. Y yo en ese tiempo apenas sabía decir gracias, hola y permiso en japonés».
Pese a las limitaciones, el destino la maravilló: «Estuve casi un mes recorriendo entre Tokio e Hiroshima; es una mezcla de cultura, tecnología y casi ciencia ficción. Yo, que he visto animé toda la vida, sentía que estaba cumpliendo un sueño». Al partir dejó varios pendientes, como visitar el Monte Fuji y Okinawa.
Cuando decidió que en 2026 celebraría su cumpleaños número 40 en Japón, no quería que el idioma siguiera siendo una barrera. Entonces descargó Duolingo, popular plataforma de aprendizaje de idiomas basada en la gamificación: tal como un juego, la idea es ir cumpliendo metas diarias de aprendizaje.
Como presidenta de la Asociación de Mujeres en Videojuegos de Chile, a Ana este formato le pareció más entretenido que un curso convencional. Y así, casi tres años más tarde, ha logrado sumar una racha de 1.020 días seguidos practicando japonés.
«Ahora puedo formar una frase, pedir agua o preguntar dónde está el ascensor. También he aprendido costumbres para hablar y cómo terminar una conversación. He aprendido a conjugar muchísimo. El mayor desafío ha sido la estructura gramatical, porque no sé escribir en el idioma», reconoce.
Rutina diaria
A todo esto, en Duolingo una racha (o streak) es la cantidad de días consecutivos durante los cuales el usuario completa al menos una lección. Ana comenzó a utilizar la app de forma constante en 2022: así superó el millar de días con prácticas diarias, rutina que habitualmente cumple a las 3 de la tarde.
El logro de Ana corrió serio riesgo este martes con el megacorte de luz y la conexión a internet intermitente. Aunque se las arregló para terminar su lección de voz en el balcón, tiene toda la impresión de que Duolingo no la validó. «Por eso usé un congelador para no partir de cero, aunque igual le mandé un pantallazo al centro de ayuda explicando la situación, porque no quiero perder la racha», cuenta.
Ese «congelador» se puede comprar con las gemas de la app, que se pagan con dinero real, y mantienen una racha en caso de que el usuario no pueda practicar algún día: eso sí, al día siguiente debe retomar el curso para no perderla definitivamente.
¿Y podría llegar a perderla esta vez?
«Espero que no. Generalmente cuando sé que voy a estar levemente incomunicada, trato de practicar en la mañana. Ahora tengo un vuelo a Estados Unidos para la GDC, una feria de desarrolladores de videojuegos, y en la escala espero poder conectarme y seguir para no perderla. Es complicado el tema de la racha, requiere harto tiempo».
Ana valora que, comparado con un curso tradicional, Duolingo le ofrece la libertad de aprender a la hora y con la dedicación que quiera: «Si tengo sólo tres minutos los uso; si tengo tres horas, también. En los cursos que encontré los horarios eran muy inflexibles. Además, en Duolingo te tiran altiro a la parrilla y de a poco se va calmando el ritmo para que no te abrume, sobre todo con un idioma tan distinto como el japonés».
Luego de tantos años de aprendizaje, reconoce que la estructura gramatical nipona sigue siendo el mayor desafío, pero ahora al menos puede conversar de forma básica: «Antes sólo decía palabras sueltas. Hoy día me las he arreglado para dialogar con personas que no hablan inglés. Sigo siendo rústica, pero puedo hacerme entender».
Para terminar, Ana asume que es tal su adicción a Duolingo que en una visita a Argentina compró datos y pagó roaming en el estadio de River Plate para poder completar su lección en medio de un concierto de Taylor Swift. «De repente me tengo que levantar de la mesa y mis amigos entienden. Tengo un horario fijo para hacerlo, pero hay días en los que no se puede por alguna reunión y tengo que hacerlo después, antes de acostarme».
Función favorita
Dicen que la consistencia es uno de los mayores indicadores de éxito; también es de las virtudes más difíciles de encontrar. Kim de Anda, directora de Marketing Regional para América Latina de Duolingo, confirma que la racha es una de las funcionalidades favoritas de sus usuarios porque refleja un esfuerzo diario y consistente en el aprendizaje.
Para no romper la racha, recomienda asociar el momento de estudiar a otra acción diaria; por ejemplo, después de lavarse los dientes o antes de cargar el celular. También sugiere agregar amigos a la app para compartir el progreso y mandarse recordatorios.
«Hoy nuestros usuarios muestran su racha como medalla de honor y les enorgullece mucho compartir con otros el número de días consecutivos que llevan aprendiendo un idioma u otra materia en Duolingo. Y de la misma manera, vemos cuánto les duele perder una racha larga porque sabemos del compromiso que es para cada uno hacer sus lecciones diariamente», apunta.
«Nuestros usuarios muestran su racha como medalla de honor». Kim de Anda


