La explosión de Tita Ureta, el circo querodeó a un merecido platino y el debut del Not Humor (George Harris).
En un abrir y cerrar de ojos se fue otra versión del Festival de Viña. Revisemos algunas de las postales que dejó como legado.
Cómo chacrear un platino: A una verdadera pantomima se prestaron los ejecutivos Daniel Merino y Rodrigo Norambuena, además de la alcaldesa de Viña, Macarena Ripamonti, para entregarle la gaviota de platino a Myriam Hernández. Una cámara «oculta» los captaba mientras ella firmaba un papel que timbró Merino en cualquier parte. La decisión de entregarle ese trofeo estaba tomada hace tiempo. Merino y Norambuena parecían Hermosilla y Quintanilla. ¿Y la alcaldesa? La señorita Astrid, quién otra.
El día de furia de Harris: La crisis en que entró George Harris al ver que el público chileno de la Quinta lo encontraba inapelablemente fome lo hizo empezar a despotricar en su contra y hasta ofender. ¿Se le podrá nacionalizar «por gracia», para limar asperezas con Venezuela? Olvídelo: ¡el tipo no tiene un ápice de gracia!
Hay futuro en la animación: Tita Ureta se sacó los zapatos. Habló en coreano con el grupo de K-Pop NMIXX, atrajo a Morat en pleno cuando entrevistaba a actrices de Mega, coanimó de maravilla y ya se perfila como la anfitriona del mañana. Su única caída fue recomendarle comer «mariscous» al vocalista vegetariano de Incubus. Nada al lado de lo del 2024, cuando le preguntó a un músico que tocó con Andrea Bocelli si el tenor lo había mirado en algún momento.
Y también presente: Aunque se le criticó a Rafael Araneda lo gritón (no seamos más papistas que el Papa, no se le puede susurrar a 15 mil personas), la pareja que conformó con Karen Doggenweiler fue la más equilibrada en la historia del Festival, sólo comparable a la de Vodanovic?Nin de Cardona, cuando ella dejó atrás el rol de «mujer gomero». Compenetrados, felices, relajados, dueños de la situación. Me encantaron como dupla. Ella protagonizó el único beso entre animadores que técnicamente fue «calugazo» (con Pancho Melo, la noche en que él apoyó en la presentación de canciones).
Usted no lo escriba: La primera noche en pantalla Bacilos apareció con «s» en vez de «c». Pudo ser peor: no lo escribieron con «V».
¿Sí o no? Paola Volpato, criticada por lo ida y lenta que estuvo en su coanimación, debió explicar que trató de imitar a la Cuatrodientes. ¿O no era esa la idea?
Gringas: La bajista de Incubus, Nicole Row, y «la gringa» de Mega, Marianne Schmidt, enamoraron a todos y todas.
Nuevo talento: Jaime Leyton fue la revelación como opinólogo en «Con gusto a Viña» de Mega.
Faltó brillo: Encontré apagada la tercera noche, la del martes 25. El que cachó, cachó.


