La esposa de Nicolás Jarry, ingeniera comercial e influencer, avanza en su camino profesional
Partió como embajadora de una conocida línea de vestuario: La verdad es que se ha hecho muy natural este paso para mí.
Empoderada. Y decidida a brillar con luz propia. Así se siente Laura Urruticoechea (29), cuyo nombre empezó a hacerse conocido hace poco menos de un lustro, luego de contraer matrimonio con el tenista Nicolás Jarry, pero que ha ido ganando sus propios seguidores (IG: @laura_urruti).
Y hace pocas semanas, la también ingeniera comercial dio un paso más: firmó su primer contrato como influencer. Un hito en su vida profesional, que ella había postergado cuando empezó a acompañar a su marido en sus continuos viajes por el circuito, siempre junto a sus pequeños Juan (de casi 3 años) y Santiago (un año y seis meses).
«En enero empecé a trabajar con Alaniz, que está alistando una colección con María Pombo. Es un desafío diferente para mí, que me ha gustado y me ha traído oportunidades increíbles, así que estoy muy contenta», cuenta Urruticoechea, y brinda detalles de su reciente encuentro con la famosa influencer española, que, además, fue una de las invitadas especiales a la Gala de Viña.
«Nos llevaron a conocerla a Valparaíso un día antes de la Gala y ahí nos mostró toda la nueva colección, y pudimos grabar un poco de contenido para mostrarlo una vez que se lance. Éramos muy poquitas, entonces fue bien íntimo, la pudimos conocer harto. Ella es igual de sencilla como se muestra y toda la colección está realmente maravillosa, así que lo pasamos muy bien».
¿Este es el primer desafío que tiene como influencer?
«Sí, diría que sí, porque son los primeros con los que tengo un contrato de todo un año. Así que estoy muy emocionada con este nuevo proyecto. Es distinto, pero la verdad es que se ha hecho muy natural este paso para mí».
¿Tendrá que modelar la ropa de la colección?
«No, eso se va de mí. Recién tuvimos una sesión de fotos, pero no pasarela. Es más que nada eso, y hacer videos».
¿Se atrevería a modelar?
«Yo creo que sí me atrevería, pero no es algo a lo que aspire. Si lo tuviera que hacer, creo que lo haría, pero no es mi sueño y creo que ya se me pasó la edad también».
¿Y por qué otro tipo de empresa le gustaría ser considerada?
«No lo he pensado tanto, pero estoy abierta a nuevas oportunidades, obviamente con marcas que me gusten, que estén alineadas con mis valores. Por ejemplo, Alaniz está muy metida con todo lo que es sustentabilidad, que para mí es muy importante. Si va a ser moda, que realmente me guste y me pueda poner esa ropa».
¿Espera seguir desarrollándose en esta faceta?
«Me encantaría tener mi propia marca de ropa, hacer mi propia colección y seguir creciendo y descubriéndome. Esto era impensado para mí hace unos años. Me encanta la ropa, me encanta la moda en general y creo que es un pasito para poder el día de mañana tener mi marca y empezar a tener mis cosas».
¿Le gustaría una marca con su nombre, las iniciales de sus hijos o cómo la visualiza?
«Sí, con mi propio nombre. También podría ser una colección con Alaniz, lo dejo ahí. Algo más propio y menos de mis niños, de Nico y eso».
Aparte de ingeniería, ¿estudió algo relacionado al diseño de vestuario?
«No, no he estudiado. Quizás tendría que estudiar, pero sí siento que tengo un buen ojo para la moda. Y la ingeniería comercial te ayuda muchísimo, sobre todo a entender números, saber de marketing, cómo llegar a la gente. Creo que es una herramienta muy grande que tengo y que la he llevado incluso en la carrera de Nico, ayudándole en algunas cosas como contratos o qué le conviene, y ahora espero que me sea útil a mí también».
Si bien usted se hizo conocida por Nico, ¿siente entonces que este es el momento de abrir su propio camino y empoderarse como mujer?
«Sí, es distinto, me gusta, se siente bien. Obviamente que, con los dos chicos, con Nico, con los viajes, con el trabajo, a veces es un poco mucho, pero estoy aprendiendo a manejarlo y la verdad es que se siente muy bien hacer lo mío y ver qué es lo que puedo hacer».
Y entre las mujeres que acompañan a sus parejas en el tour, obviamente hay muchas que hacen otras cosas también.
«Sí, todas las americanas trabajan con sus propias marcas. Esto lo he hablado con varias chicas y casi todas las que viajan tienen algo propio, que compaginan de alguna forma con acompañar solo al marido. O sea, todavía existen, pero ya no son tantas. Es un mundo que está cambiando y yo voy a ser parte de eso, así que estoy feliz».
Pero muchas son mamás también, y no debe ser sencillo.
«Claro, aunque entre las de mi edad no tantas son mamás. La verdad es que una que es mamá tiene el sueño más grande de compaginar el ser madre con trabajar, con ser señora e ir encontrando el equilibrio entre esas tres cosas».
¿Y qué le dice Nico sobre este rol como influencer o embajadora de una marca?
«Ha sido un cambio, pero la verdad es que está feliz porque me ve feliz y eso siempre es importante. Y cuando subo contenido me dice: Laura, ¿en verdad vas a hablar así ante la cámara?. Y se ríe porque lo encuentra raro».


