El episodio fue grabado y subido a Internet
De película: policías disparan al aire para controlar a una turba
Patrulla había llegado hasta un funeral para detener a dos sospechosos de asalto. La gente se le tiró encima.
Jackson G., con detenciones por robo, porte ilegal de arma, ley de drogas y otras menudencias, estaba tan triste por la muerte de su cuñado, Leonel, asesinado el sábado a balazos en una fuente de soda de Arica, que quizás qué se imaginó cuando vio a un señor forcejeando con su padre, Vladimir, a pocos minutos de que la caravana fúnebre partiera al cementerio a darle el adiós final al fallecido.
El caso es que Jackson, según relata el comisario Heriberto Lizana de la Biro, sacó un cuchillo «y apuñaló por la espalda al hombre, que a duras penas pudo arrancar subiéndose a su auto».
El agredido llegó a un cuartel de la PDI, fue trasladado al hospital, le detuvieron la hemorragia con una sutura de siete puntos y luego contó lo que le había pasado. Dijo que Vladimir había intentado robarle las gafas que tenía en la cabeza y que, al resistirse, el hijo de él lo acuchilló.
Dos horas después del asalto, unos 15 detectives de la PDI repartidos en cinco patrullas llegaron al funeral de Vivar, pero para detener a Jackson y su padre. El inspector Juan Fernández fue el encargado de enfrentarlos.
«Los tipos se escudaron en la gente para que los defendiera diciendo respeten el dolor y cosas así. Y la gente, que no tenía idea de por qué estábamos allí, les creyó y nos empezó a tirar patadas, manotazos, piedras, latas de cervezas y algunos colegas dicen que hasta vieron cuchillas», cuenta.
En cierto momento la situación se volvió tan incontrolable, que algunos detectives decidieron disparar al aire, lo que quedó registrado en un video que ayer fue subido a Internet. «Solo entonces la gente se dispersó un poco y pudimos detenerlos y ponerlos a disposición del tribunal», cuenta el comisario Lizana.
La gente nos empezó a tirar patadas, piedras y latas de cerveza
Juan Fernández, inspector de la PDI
Los sospechosos azuzaron a la gente para que los defendiera y la gente les creyó.


