Eliodoro Galleguillos, rescatista y hermano de uno de los mineros atrapados
Conoce bien la Mina San José y cuenta cómo fue la última incursión bajo tierra del grupo de salvamento.
«Cuando vimos la roca, nos quedamos todos en silencio. Es muy grande. Me dieron ganas de llorar, pero no lo hice. En todos estos días no he llorado, no he podido», cuenta Eliodoro Galleguillos.
Desde el jueves 5, cuando su hermano quedó atrapado en la Mina San José, junto con 32 compañeros, no ha dejado ni un día de participar en las labores de rescate.
A los 51 años, es uno de los más conocidos en la mina y, más que «Eliodoro», para todos es el popular Galleta. Trabaja en el yacimiento desde 1983 y solo un cambio de turno hace tres meses lo sacó del equipo que hoy se encuentra bajo una gigantesca roca de 700 mil toneladas. «Yo podría haber estado ahí. Trabajaba con mi hermano en el mismo turno», dice.
Además, en sus días de rescatista, estuvo en el momento que se derrumbó la chimenea de ventilación y la mañana del domingo fue uno de los pocos testigos del monumental bloque de cerro que impide seguir el salvataje desde el interior del yacimiento.
«Son emociones muy fuertes desde el principio. Había visto derrumbes, pero nunca algo tan grande. Esto es un verdadero hundimiento del cerro. Hasta el momento ningún nivel ha aguantado», relata el hombre que se ha transformado en uno de los pocos representantes de las familias que han trabajado codo a codo en las tareas.
-En la reunión del domingo con el ministro incluso debiste informarle lo que viste al resto de las familias.
-Les conté y la gente empezó a llorar. Después de que terminé de darles mi testimonio, me retiré. Me dio pena ver a todos mal. Ellos estaban esperanzados de lo que yo les iba a decir. Conozco la mina como la palma de mi mano, porque trabajé el 83 y después del 86 al 2007 y volví en enero.
-¿Te dolió mucho ver la roca?
-Sentimos como que se cerraban las puertas. Como que se acababa una de las últimas alternativas y no sabemos si hay más derrumbes.
-¿Sientes que siguen con vida?
– Me preocupa que mi hermano es hipertenso y tiene que tomarse sus remedios todos los días, pero creo que está bien. Además me da cargo de conciencia, porque yo lo traje a trabajar acá. Uno queda con eso y duele.


