Investigador Alan Glew descubrió que sí: era el jefe de unos escultores
Cuasimodo, el extraño personaje central de «El jorobado de Notre Dame», obra del dramaturgo francés Víctor Hugo y que después Hollywood llevó al cine en reiteradas ocasiones, habría existido realmente en algún momento de la historia. Al menos esa es la conclusión a la que llegó la galería de arte Tate, de Londres.
Según el investigador Adrian Glew se encontraron referencias a él en una autobiografía del escultor británico Henry Sibson (1795-1870), quien trabajó para el gobierno francés. En una reparación de la catedral de Notre Dame, el inglés se peleó con los contratistas Plantor y Fontaine y pidió otro trabajo para tallar esculturas.
«Allí conocí a monsieur Trajan, él tallaba bajo las órdenes de un escultor del gobierno, cuyo nombre he olvidado, porque no tuve relación con él. Todo lo que sé es que era jorobado y no le gustaba mezclarse con los talladores», narró Henry en sus memorias.
Aquí viene el nexo con Víctor Hugo, porque el dramaturgo vivió cerca de la Escuela de Bellas Artes, donde trabajaron los escultores mencionados y, según el comunicado de Tate, ahí pudo conocer a monsieur Trajan y a su jefe jorobado que inspiraría su obra.


