La periodista retomó su matrimonio tras cuatro años separados
En septiembre de 2024, Gissella Gallardo aseguraba que después de un viaje familiar que hicieron a Punta Cana todavía no habían decidido volver con Mauricio Pinilla. Ella fue tajante esa vez con un «para nada estamos volviendo». Lo que ella no sabía era que la experiencia de esas vacaciones marcaría el reencuentro tras cuatro años separados.
Los meses pasaron y la pareja, que se conoce hace 21 años, se fue reencantando, sanando, compartiendo más en familia, algo que hace muchos años no vivía. Este sábado en «¡Hay que decirlo!», de Canal 13, la periodista confirmó lo que muchos pensaban: «Tomamos la decisión con Mauricio de darnos la última oportunidad».
Él también le hizo un cariño, en el mismo programa, con un video donde aseguraba: «Paz (como le dice), estamos orgullosos de ti. Eres nuestro sostén de la familia. Te amamos, te adoramos y te queremos mucho. Queremos estar siempre compartiendo contigo los mejores momentos de tu vida».
Para que Gissella llegara a la certeza de retomar su matrimonio y a ponerse su argolla, ahonda que la clave para volver con el exfutbolista fue una terapia para controlar sus adicciones. El tratamiento la incluyó, al igual que a sus hijos y la familia del deportista en otras sesiones.
¿Desde cuándo viven este proceso, Gissella?
«Estamos viviendo este proceso desde que Mauricio empezó su tratamiento. Desde noviembre del año antepasado. Ahí, netamente, fui como espectadora, pero igual teníamos sesiones en conjunto con los niños. He estado siempre desde el minuto uno porque fui una de las personas a la que Mauricio le pidió que lo ayudara».
¿Cómo se fue convenciendo de que podían tener una vuelta y resultar?
«Cuando uno va viendo cambios en las personas. Creo que si hubiese sido más de lo mismo, ninguna posibilidad. Pero he visto cambios reales, muchísimos. Eso te da la ilusión de que se pueda reconstruir, de que se pueda sanar».
¿Pero la idea era retomar la relación?
«No, independiente de si estábamos o no juntos, yo quería que sanáramos todos los temas que teníamos pendientes y sobre todo que el día de mañana hubiésemos tenido una buena relación por los niños si cada uno hubiese seguido su camino. Que no quedaran temas sin resolver».
¿De eso se trató la terapia en conjunto?
«Sí, ha sido un proceso largo y de eso se ha tratado todo esto, de ir arreglando cada cosa. No hay justificación para muchas cosas, pero sí hay meas culpas, hay perdones, hay una explicación para todo lo que vivimos. Ver a Mauricio tan comprometido hizo que me volviera a enamorar».
Eso fue entonces.
«Ha sido admirable que Mauricio sea tan constante y esté tan comprometido con su tratamiento, porque creo que él de verdad se está dando cuenta de que en muchas cosas no estaba bien. Cuando una persona quiere mejorar muchas cosas, madurar y crecer, esa es la clave para las personas que quieren mejorarse. Entonces la clave es el amor y creer en Mauricio. Nunca dejamos de querernos».
¿Le dio temor dar este paso?
«Claramente. Miedo de embarrarla, literal, porque igual yo ya estaba medio resuelta con mi vida, viviendo con mis niños, tengo trabajo, tengo todo organizado y sentía que volver podría ser un retroceso a todo eso».
¿Qué piensa ahora?
«Siempre he sido una fiel creyente de que las cosas duran lo que tienen que durar, que las cosas funcionan cuando tienen que funcionar y de que la gente sí puede cambiar. Voy a poner todo lo que yo pueda, Mauricio está poniendo todo también y si funciona bien y si no, quedaremos tan amigos como siempre, pero que no nos quedemos con la sensación de que no lo hicimos».
Anne Varas, sicóloga entendida en terapia de parejas, es clara para entender cómo funcionan las sesiones: «Lo primero es que tiene que existir todavía amor y lo segundo es que ambas partes tengan predisposición a reparar sus temas con todo lo que implica: secretos, verdades, peleas. Muchos llegan a terapia empujados por uno u otro, pero cuando ambos quieren arreglar sus temas ya es un inicio».
¿Cuál es el porcentaje de éxito?
«No hay una cifra, pero si las parejas se entregan a la terapia, puede resultar exitosa. Lo inicial es que ambos estén dispuestos a escuchar al otro, con todo lo que tenga que decir. Desde ahí, dependiendo de cada caso, se les van dando tareas que podrían ayudar a reformular su relación».



